PROHIBIR LA LITERATURA

Razones por las que (sin conocerlo en persona), Javier Cercas me parece un gran tipo:
- Escribe unas novelas de puta madre.
- Escribe unos artículos cargados de sensatez y de honestidad.
- Su éxito pone de los nervios a los gurús de la literatura, que se rascan la cabeza preguntándose: "¿Pero de dónde ha salido este individuo con cara de paspán que vende lo que yo no vendo?".
- No exhibe ninguna pose de intelectual. No da el coñazo: si quieres, lo lees, y si no, pues también.
- No se escuda en una hipócrita modestia.
- Sabe reírse de sí mismo y de sus circunstancias.
Y algunas cosas más.
He leído La verdad de Agamenón, donde Cercas compila artículos, reflexiones y cosillas sueltas de estos últimos años. Es uno de esos libros de picoteo tan agradecidos para todos los que no toman mucha fibra y pasan en el baño más tiempo del soportable para sus compañeros de vivienda. Y no miro a nadie.
En uno de los artículos, Cercas comenta la decisión de la Generalitat (reculada tras muchas críticas) de suprimir las lecturas literarias obligatorias en bachillerato. Uniéndose a Quim Monzó y otros escritores, Cercas respalda la medida y va un paso más allá: que prohiban la literatura. Es de lo más interesante que he leído últimamente.
En efecto, nadie ha podido demostrar que la literatura forme personas sensatas, respetuosas con sus vecinos, puntuales contribuyentes, excelentes asalariados y urbanos conductores. Sin embargo, hay ejemplos sobrados de chavales con la cabeza a pájaros después de leer barrabasadas en cualquier novelucha de tres al cuarto. Gente que abandona puestos de funcionario para vivir aventuras que ha entrevisto en libros estúpidos. Incautos chiquillos que quieren embarcarse de grumetes tras leer a Stevenson. Insensatos adolescentes que lo dejan todo por un amor después de hojear a cualquier insípido y cursi poetastro. Por no hablar de los escritores: desequilibrados, dementes, suicidas, depresivos, asociales, iluminados, drogadictos, alcohólicos... ¿Realmente queremos a esa panda de indeseables contagiando sus perversiones a la incauta juventud?
Pues eso, yo me uno a Cercas y también pido la prohibición de la literatura. La lectura sólo trae desgracias. Así no se forman audaces empresarios ni honrados comerciantes. A lo sumo, cínicos diplomáticos, pero la Escuela Diplomática no está al alcance de todo el mundo, y la sociedad puede tolerar un reducido volumen de lunáticos, siempre que se queden en sus embajadas y no bajen al mundo real.
A prohibir se ha dicho.
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Autor: critico
Fecha: 02/06/2006 11:19.
Autor: Sergio del Molino
No creo haber calificado a Cercas de gran escritor. Y a mí no me da ninguna pena que lo sea o que lo deje de ser. Es una cuestión que me la trae floja (por seguir poniéndome tabernario, ya que veo que molesta un pelín). Salud.
PD: También hace falta algo más que un nick y ganas de comentar en blogs para ser ingenioso.
Fecha: 02/06/2006 11:44.
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Autor: Salamino
Yo ya he dejado por escrito que “Soldados de Salamina” me dejó muy frío, y no por ello voy a llevarle la contraria a nadie al que le haya encantado. Para gustos, los colores, si no a mí ya me habrían lapidado por dedicarle tantos posts a Cañita Brava.
Más cintura, menos seriedad, un poquito de por favor…
Fecha: 02/06/2006 12:25.
Autor: Javivi
Fecha: 02/06/2006 14:15.
Autor: S. del Molino
Fecha: 02/06/2006 16:39.
Autor: Javivi
Fecha: 02/06/2006 19:46.
Autor: S. del Molino
Fecha: 02/06/2006 19:56.
Autor: Anakrix
Fecha: 02/06/2006 20:03.

