Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.

Resumen

PESCAÍTO FRITO

Nos hemos puesto tibios de pescaíto frito en la playa de Palo de Málaga. Un sol tremendo, poca gente, cerveza fría y un mar azul que se perdía en blancos hacia el horizonte marroquí. Una recarga de pilas necesaria. La mujer que me soporta y yo hemos cruzado la península en un suspiro de AVE y nos hemos plantado en este bello rincón andaluz. Aquí nos hemos encontrado tres amigos que llevamos ya mucho camino andado, pero con vidas muy distintas en muy distintas ciudades. Las circunstancias nos han llevado a encontrarnos en Málaga, donde el acento sureño de ellos se agudiza y contrasta más con mi recia vocalización norteña.

Hacía mucho que no estábamos los tres juntos sentados en torno a una mesa, y no he podido dejar de reparar en el tópico de que somos cuasitreintañeros y que, aunque nuestras vidas convergieron un tiempo, ahora divergen, encarriladas o descarriladas. Pero nos reconocemos, todos formamos parte de cada uno, y reunirnos nos hace redescubrirnos a nosotros mismos. O algo así.

He pensado que si fuera un director de cine pelmazo ya estaría pergeñando el guión de la típica historia de la crisis de los 30. Ya sabéis: la dura losa de la madurez y del fracaso ha encallecido a los otrora elásticos amigos. Comparan sus sueños y sus pifias, lamentan lo que no hicieron, se autoengañan y ven que su vida es un asco y que Peter Pan ha muerto. Sí, esa peli que se ha hecho mil veces y que todas y cada una de ellas suena cursi, revenida, hueca y mediocre.

Pues no. El caso es que estamos comiendo pescaíto frito y charlando como siempre. Con las mismas maldades, la misma ironía, las mismas risotadas, los mismos guiños. Pescaíto frito y cerveza fría bajo el sol andaluz. Eso es lo que hay. Y no necesito más. Será que no tengo un mundo interior rico y nunca podré escribir una novela sobre la crisis de los 30. Qué pena, pero que me quiten lo bailao.

PETER LORRE, POR LOTTE JACOBI

20080303021244-lotte-jacobi-peter-lorre.jpg

En el Museo Picasso de Málaga hay ahora una estupenda exposición de fotografía de la primera mitad del siglo XX. Recorriéndola este fin de semana me he llevado la agradable sorpresa de tropezar con este retrato del actor alemán Peter Lorre hecho por su compatriota (y también colega de exilios) Lotte Jacobi. Es un retrato fantástico en el que le ha pillado un punto cortazariano en el gesto. No se parece en nada a las poses de estudio ni a las muecas a las que nos tiene acostumbrados a los fans.

No sé si he hablado aquí alguna vez de mi pasión peterlorriana. Si es así, siento repetirme como el ajo.

Peter Lorre es el gran secundario de los años dorados de Hollywood. En Alemania se hizo famoso por interpretar a M, el vampiro de Dusseldorf , bajo las órdenes de Fritz Lang , en 1930. Su foto promocional en el cartel de la película fue utilizada luego por Goebbles en una campaña de propaganda antisemita: el rostro de los judíos era el rostro de ese depravado asesino. Pero el pobre Lorre fue un pedazo de pan que tuvo que salir de najas de su país (bueno, de su país a medias, porque nació húngaro) y aprender inglés a contrarreloj para seguir ejerciendo su profesión en el extranjero, aunque nunca llegó a quitarse del todo su acento centroeuropeo, y eso le valió conseguir muchos papeles de depravados ambiguos y grimosos.

Alfred Hitchcock se enamoró de él cuando le fichó como prota en la primera versión de El hombre que sabía demasiado y se lo quiso llevar a hacer las Américas, pero Lorre prefirió quedarse en Inglaterra, donde protagonizó una serie de pelis hoy inencontrables donde interpretaba a Mister Moto, un detective japonés que se hizo muy popular. Al otro lado del charco desembarcó en 1940 con un contrato de la Warner. Por entonces, las majors tenían una plantilla fija de actores que cubría las necesidades de todas las películas. Ahí no había castings. Después de las estrellas, venía el pelotón que aguantaba el reparto entero, y Lorre se integró en el escuadrón de élite de la Warner. Por eso su nombre aparece, junto al de Sydney Greenstreet, Ward Bond o Gladys George, en un montón de producciones de los años 40 que llevan el sello de esa major.

Su Joel Cairo de El halcón maltés le hizo muy popular en Estados Unidos. Es una de las grandes interpretaciones de su carrera, la que nos enamoró a todos. Esa tarjeta perfumada con gardenias, la forma de empuñar el bastón y esa línea de réplica a Humphrey Bogart en este diálogo:

-Entonces, usted quiere que recupere el halcón utilizando medios legales, si es posible.
-Si es posible. Pero, en cualquier caso, con discreción.

En Casablanca fue Ugarte, el rufián que consigue robar los salvoconductos y mata a los correos alemanes, y en Arsénico por compasión bordó su mejor papel de comedia al encarnar al doctor Herman Einstein. Hampones, pervertidos, ambiguos y perfumados, sus personajes siempre fumaban al fondo del local y guardaban un as en la manga. No te podías fiar de ellos, pero tampoco convenía ignorarles, porque tenían algo que podía salvarte el pellejo. Nos enamoró con esas creaciones tan perversas y grimosas, y dio al cine grandísimos momentos.

Por eso le queremos, aunque este sea el Peter Lorre más accesible. Hay otro más cínico, más mordaz y más divertido que se deja ver sólo a los que nos hemos atrevido a repasar parte de las más de 100 producciones en las que trabajó (incluyendo su única incursión como director, Der Verlorene , de 1951) y a indagar en su oscura y contradictoria biografía.

Pero de eso hablaré otro día. Hoy sólo quería colgar esta maravillosa foto y proclamar al mundo mi peterlorrismo.

03/03/2008 02:12 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Cine No hay comentarios. Comentar.

CINCO

Columna publicada en el suplemento MVT el viernes 29 de febrero.

La semana pasada estuvo por aquí Nick Hornby, pero no se trajo ninguna lista de las de "Alta fidelidad", que es una novela hecha a base de listas. Todo son "top fives" en "Alta fidelidad" (en español, traducían "las cinco principales"). Decían: "Las cinco principales sobre la muerte". Y también: "Las cinco principales sobre el amor". También hay cinco chicas y son cinco los personajes principales de la trama.

Es un gran número el cinco. Sin la ampulosidad del diez ni el mesianismo del tres. Una formación clásica de rock tiene cinco miembros (dos guitarras, bajo, cantante y batería). Cuando son cuatro es porque se trata de un grupo punk o porque el cantante es feo y necesita esconderse detrás de la guitarra. O por las dos cosas. También puede ser que sean cuatro porque son los Beatles, que siempre tuvieron un "quinto Beatle" rondando, pero nadie cayó en la cuenta de que en realidad era una "quinta" y hablaba japonés. Cinco canciones de cuatro minutos caben en una cara de los viejos elepés. Cinco estrellas tienen los hoteles en los que sueñas con ser adúltero. Cinco eran los Jackson Five. Cinco dedos tienen los escaladores en cada mano antes de subir al Everest. Cinco integraban el Club de los Cinco. Cinco líneas tiene el pentagrama. Cinco días dura la semana laboral. Cinco son "Los Simpsons". Cinco cuerdas tenía la guitarra del gordo B. B. King cuando se le rompió la prima al comienzo de un concierto y decidió tocar sin ella. Cinco eran los personajes de Mafalda antes de que aparecieran Miguelito y Libertad. Cinco son las villas de las Cinco Villas. Cinco son las horas que Rett Butler tarda en decirle a Scarlett O'Hara: "Francamente, querida, me importa un bledo". (En realidad, tarda solo cuatro horas en decir esto último, pero a todo el mundo le parecen cinco).

En muchos pueblos se leen pintadas que dicen: "Quintos del 87". Los amigos chocan esos cinco y, cuando se retrasan en una cita, siempre lo hacen cinco minutos. Los afortunados salen de trabajar a las cinco de la tarde, y los desgraciados entran a trabajar a las cinco de la mañana. Pero lo que a mí me gusta del cinco es su rima, la que le quisieron endilgar a Ramón García en 2005 y la que muchos estarán deseando gritarme a mí ahora mismo. Porque no se puede escribir tantas veces la palabra cinco impunemente.

LECTORES Y LECTORES

20080305130112-escanear.jpg

Siempre hay varias formas de leer una cifra. Por ejemplo, el editor Gonzalo Pontón menciona en El País el dato de que "sólo" 15 millones de españoles leen libros de forma habitual y constante. Pontón subraya el adverbio "sólo", pero yo casi añadiría entre interrogantes: "¿tantos millones de españoles leen libros de forma habitual y constante?". Es decir, que aproximadamente el 35 por ciento de los habitantes de este país cuestionado y cuestionable son lectores gustosos. Pues no está nada mal, teniendo en cuenta que no hace ni medio siglo teníamos unas tasas de analfabetismo monstruosas y sólo llevaremos unos 20 años de universidad accesible para todos.

Otra cosa es que un editor lo vea en términos de mercado y perciba que hay un 65 por ciento de clientes potenciales españoles a los que no saca ni un triste euro. Deben sentirse como un empresario maderero ante una porción de selva amazónica protegida, o como el constructor de La escopeta nacional que decía: "Cada vez que paso por la Casa de Campo y veo todo ese terreno sin urbanizar, es que me pongo malo". Es comprensible que los editores quieran vivir mejor: los niños crecen, el chalet de Pedralbes se queda pequeño y es fastidioso alojarse en un hotel cada vez que se viaja a Nueva York cuando los ricos de verdad tienen apartamentos con vistas a Central Park. Es comprensible. Un traficante de drogas también lamenta que las adicciones a sus productos no alcancen al 100 por cien de la población.

Así que, por el lado comercial, se entiende el lamento. Por el lado cultural, no. A todas luces, somos un país más culto y leído. Hemos pasado de una minoría muy minoritaria de lectores al 35 por ciento de la población. Tampoco se puede pretender que esto sea como Alemania o Francia, que hace dos días Buñuel estaba asustando al mundo con las monstruosidades de Las Hurdes, de las que parece que nadie se acuerda.

Otra cosa es -y ahí los editores no se meten, porque lo suyo es vender, no juzgar gustos- qué lee ese 35 por ciento de españoles. Qué oferta hay a su disposición y qué prefieren. ¿Son lectores exigentes o escapistas? ¿Esperan algo de la lectura? ¿Les va más lo moderno o lo clásico? ¿Siguen a los poetas? ¿Ensayo o narrativa? ¿Y qué narrativa? ¿Prefieren libros traducidos o escritos en su lengua? ¿Leen en otros idiomas aparte del castellano? ¿Quiénes son sus guías y consejeros: los críticos de prensa, la portera, Sánchez Dragó, Juan Alberto Belloch? ¿Cómo son de grandes sus bibliotecas hogareñas? ¿Hablan de literatura alguna vez? En fin, quizá son esas las preguntas que interesa hacer desde un punto de vista cultural. Lo otro, lo de que se lean muchos o pocos libros, me la trae al fresco. Es un dato que no me dice nada sobre los perfiles de lector que hay en España ahora mismo. Porque convendrán conmigo en que hay gente que folla mucho pero sólo conoce el misionero, y gracias, y otros que follan menos pero gozan mucho más. La clave no es cuánto follamos, sino con quién y cómo.

Yo, por ejemplo, ahora estoy follando con (quiero decir, leyendo) un tocho de Carlos Gamerro que me tiene en vela hasta bastante tarde: Las islas. Otro día hablaré de él.

05/03/2008 13:01 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

TERROR HIPERBREVE

Se habla mucho (con mucha boludez, que dirían allá en el Bajo) de la publicidad y de los admiradores de su creatividad. La verdad es que yo soy más de los que la aguantan con estoicismo, y si no he quemado las sedes de muchas agencias de publicidad es porque he aprendido a canalizar mis instintos violentos en videojuegos sádicos. Sin embargo, es cierto que este mundo ha dado pie para verdaderas genialidades, como estas que cuelgo aquí y con las que inauguro el uso del vídeo en este blog. Son las cortinillas del canal de cable Calle 13, especializado en el terror, el género policíaco y el misterio. Son maravillosos homenajes de 20 segundos a los tópicos más aterradores del cine. A mí me encantan.

Este es el del patito:

 



Este es de mis favoritos. Esa mano de mujer...

 



Terror en el parking:

 



Tiovivos fantasmales...

 



Six feet under...

 



El ascensor:

 



Y el peor para los que alguna vez hemos cogido el último metro en algún sitio extraterrestre, como Carabanchel o Puente de Vallecas:

 



Una aclaración: no cobro nada del canal Calle 13. Esto es genuina admiración. No sé quien firma estas joyas hiperbreves, pero estoy convencido de que a Borges le encantarían.
06/03/2008 23:32 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Televisión Hay 6 comentarios.

JORNADA DE REFLEXIÓN

Reflexiono sobre qué palabras usar para referirme a estos heroicos gudaris que descerrajan un tiro en la nuca de un cobrador de peaje de la autopista. Hijos de puta es lo más fuerte que se me ocurre, pero pienso también que como insulto está algo gastado y no suena todo lo contundente que debiera. Sigo reflexionando sobre qué palabras les caerían bien.

Reflexiono sobre cómo una alcaldesa puede ser tan cobarde y rastrera como para huir y esconderse cuando matan a alguien con quien se ha visto las caras a diario durante cuatro años.

Reflexiono sobre la bruticie, la animalidad, el descerebramiento, la cobardía, el cerrilismo, la incapacidad de empatizar, el salvajismo y el estreñimiento mental.

Reflexiono sobre la adjetivación. ¿Puede un asesinato no ser vil? No hay muerte sin suciedad y sin vileza. Ni siquiera los tiranicidios tienen gloria. No hay homicidas nobles. Quizá los ha habido necesarios, o consecuentes, o abocados por las circunstancias, pero todos se han enmierdado. Podrán tener medallas de guerra, ser jaleados por las masas y admirados por los machos, pero ellos saben que están enmierdados hasta las amígdalas. Ya sean el Estrangulador de Boston, un general de brigada o un resistente francés. Todos tienen mierda.

Reflexiono sobre los que, con el muerto caliente y presente, nos gritan que vayamos a votar el domingo. Reflexiono sobre los que, sin muerto presente, pero con corbata y atril, nos instan a que vayamos a votar. Déjennos en paz. Déjennos cabrearnos tranquilos.

Y la verdad es que no pensaba reflexionar nada esta jornada. No creía que fuera a ser necesario.

08/03/2008 00:17 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Actualidad Hay 4 comentarios.

EMPACHADOS DE NOCILLA

La Nocilla es muy empachosa. El otro día en Málaga, una amiga nos llevó a una tetería y a mí me dio por pedirme un batido de chocolate (chic que es uno a pesar de las barbas). No me fijé en que el chocolate llevaba también avellanas, y no pude dar más de dos tragos. Aquello era empalagoso hasta decir basta. Como beberte un bote de Nocilla.

Lo digo como advertencia, porque parece que el grupo Prisa viene dispuesto a meternos litros de Nocilla con embudo. Al menos, eso se deduce de los dos paginones (con bendición arzobispal de Vicente Verdú incluida) que dedicó ayer viernes a la "generación Nocilla", bautizada así por el Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo. Por cierto, que hay que adentrarse en la fronda del texto para enterarse de que tal despliegue apologético obedece al fichaje de Fernández Mallo por Alfaguara, a la sazón empresa del grupo Prisa, que también posee (oh, casualidad) el diario El País. El redactor no menciona esta comunidad de intereses en el reportaje, transgrediendo lo que dice el Libro de Estilo de su periódico al respecto.

Pero en fin, no nos pongamos quisquillosos. Me parece estupendo que Prisa quiera promocionar a este grupo de autores "jóvenes" (qué elástica es la juventud, que alcanza la calvicie, las canas y la artritis de muchos miembros de la generación). La verdad es que me la trae al fresco. Que cada cual escriba lo que quiera, y si tiene la suerte de que una editorial con posibles se lo coloca en un sitio molón de las librerías, adelante con los faroles. Chapeau. Lo que de verdad me ha irritado ha sido el articulito de acompañamiento de Vicente Verdú .

¿Pero quién se ha creído este señor para decirle a los escritores lo que deben escribir y a los lectores lo que deben leer? Dice Verdú: "Lo propio de la literatura contemporánea sería aquello que la escritura y sólo la escritura puede decir en especial". Parece que Verdú ha olisqueado algún viejo tratado editado por Ruedo Ibérico y nos quiere vender la Nouvelle Roman como el no va más. Back to the 60's! Cogen cuatro ideas sobre postmodernidad, le quitan el olor a tabaco Galoise y a boina calada por la lluvia de adoquines parisinos del 68 y nos lo venden como el camino a seguir cuarenta años después.

Tampoco me parecería mal. Cada cual es libre de quedarse estancado donde buenamente le plazca y de creerse todo lo moderno que quiera, pero me repatea el tonito de suficiencia. Lean si no, el arranque del texto:

"Dos son las características que pueden indicar la falta de actualidad de una novela: a) que sea fácilmente adaptable al cine y b) que no pueda abandonarse la lectura sin llegar al fin. En el primer supuesto, habría sido preferible que el autor se empeñara en redactar un guión. En el segundo, parece claro que su vocación creadora se relaciona con los sudokus".

Y dos huevos duros. O sea, que si su historia es interesante, mantiene la tensión del lector y le conduce hasta un desenlace, usted no puede ser considerado un escritor. A lo más que puede aspirar es a entretener a amas de casa suburbanas y menopáusicas. Usted no es un escritor, amigo mío: es el repartidor de butano que da un repaso a las señoras mientras sus maridos trabajan.

Me cansan tanto estas sandeces... Ahora voy a buscar un texto de Vargas Llosa para el señor Verdú. Pero lo comentaré luego, que ahora voy a comer.

08/03/2008 14:23 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

SUDOKUS LITERARIOS

(sigue el post anterior, después de una suculenta comida y una reparadora siesta)

Mario Vargas Llosa no es un escritor joven. Es millonario, liberal-derechoso en política, tiene un pelo estupendo y una vez se pegó con Gabriel García Márquez. Entiendo que los aficionados a la Nocilla me consideren algo así como un débil mental por recurrir a él como fuente de autoridad. Pero es que Vargas Llosa, otra cosa no, pero de literatura igual entiende algo. No digo que mucho, pero un poquito sí.

Otro de los defectos vargasllosianos es que su megalomanía le ha llevado a prologar y editar sus propias Obras Completas (en Galaxia Gutenberg), que viene a ser algo así como construirse un panteón en vida. Pero creo que alguien que ha escrito Los cachorros y La ciudad y los perros se puede permitir lo que le dé la gana. En ese prólogo, que es una pieza muy interesante y un punto autocrítica, Vargas Llosa dice lo siguiente (es un pelín largo, pero merece la pena):

"Entre las muchas tentaciones que debe enfrentar un escritor, acaso la de la 'forma' sea la más corruptora y, también, la más difícil de resisitir. Porque ella halaga el instinto más potente en quien dedica su vida a inventar historias: el amor por las palabras, ese medio que es también fin, placer en sí mismo, para quien escribe, alguien que, poco a poco, a medida que se hunde en el lenguaje y se deja llevar por esa sustancia sutil y sensual con la que entabla una relación entrañable y gozosa, erótica y mística, empieza inevitablemente a sentir esa ambición -esa utopía- que Flaubert describió tan bien en una de sus cartas a Louise Colet: 'Lo que me parece hermoso, lo que me gustaría hacer, es un libro sobre nada, un libro sin dependencia exterior, que se sostendría a sí mismo por la fuerza interna de su estilo, como la tierra se tiene en el aire sin que nada la sostenga, un libro que casi no tendría tema o cuyo tema sería invisible, si ello es posible'. A veces, algunos grandes creadores que sucumbieron a esta tentación de escribir un 'libro sobre nada' (...) han producido obras maestras casi ilegibles, en las que, en efecto, la maestría verbal ha sido artísticamente depurada hasta el extremo de que las palabras existen en ellos para no decir nada fuera de ellas (...), desasidas de 'un tema' -unos personajes, unas tramas, unas anécdotas, un discurrir- que ha quedado enterrado bajo la abrumadora belleza de la expresión. Esos libros que son lenguaje puro han revolucionado a veces el arte de contar, pero, paradójicamente, no son ellos mismos buenos ejemplos del arte de contar, porque en las historias logradas la forma es más eficaz y mejor mientras más invisible es y, gracia a ello, resultan más atractivas y persuasivas las ocurrencias de la historia. Hasta ahora, en su milenaria tradición, el lenguaje no ha sido todavía un personaje interesante, ni el orden narrativo un protagonista cuyas andanzas emocionen al lector".

Mucho más sangrante es el caso de los que no son grandes escritores y, creyéndoselo, se dedican a juguetear con el experimentalismo para esconder su falta de talento y oficio. Siempre se dice que Picasso tuvo que aprender a hacer bodegones como los del Barroco para poder llegar al cubismo después, pero hay mucha gente empeñada en meterse directamente en el cubismo sin pasar por Rafael.

Vista esta larga cita de Vargas Llosa -que se puede desacreditar diciendo que sólo encubre con argumentos estéticos su vocación de escritor comercial-, creo poder dar la vuelta al párrafo de Verdú y concluir que los escritores con vocación creadora de sudokus son los que, efectivamente, en lugar de escribir novelas, pergeñan sudokus literarios más o menos sofisticados. Los trucos de magia pueden ser entretenidos, pero a mí me interesa más la literatura. Llámenme antiguo.

08/03/2008 17:47 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

VIVA EL CHIKI CHIKI

Acabamos de volver de copas y nos hemos enterado de que Rodolfo Chikilicuatre será el representante español en Eurovisión. La alegría me desborda, pero mi condición etílica me impide ser más explícito. Sólo puedo decir: ¡viva el Chiki Chiki!

 

CUATRO AÑOS INTERESANTES

Se presenta un panorama interesante tras las elecciones. Interesante en el sentido de que hay una serie de circunstancias que no se habían dado antes de la democracia parlamentaria española y que van a animar el cotarro. La legislatura pasada fue la de las reformas sociales. Ahora van a tener que enfrentarse a la realidad institucional de una democracia algo anquilosada -pese a su juventud- y con muchos anacronismos. Así, a bote pronto, a las dos de la mañana, con muy poca lucidez y algo de indigestión, se me ocurren algunas cosillas:

-Lo del bipartidismo es tremendo. Creo que el Parlamento que ha salido de estas elecciones es el más alejado de la realidad política del país desde 1977. España no son dos Españas, son muchas más, pero ahí sólo aparecen las dos de Machado que tanto nos han tocado los genitales. Esto va a traer consecuencias por fuerza: una sociedad moderna y plural no aguanta militancias de ordeno y mando ni seguidismos borreguiles. A ver por dónde resopla. Yo, desde luego, no estoy representado en ninguno de esos dos grupos. Ni siquiera a grandes trazos.

-Por otro lado, dudo mucho que Izquierda Unida pueda sobrevivir cuatro años sin grupo parlamentario. La injusta ley d'Hont les ha hecho polvo. Esta desaparición es mucho más significativa de lo que pueda parecer. Tiempo al tiempo.

-Se acercan vacas flacas, según dicen por ahí. Habrá que ver cómo torea Solbes con el viento económico de cara, aunque lo tendrá mucho más fácil que el PSOE en los 80. Quiero decir que Cándido Méndez no es Nicolás Redondo a la hora de montar huelgas. Los viejos currantes ya me entienden. Por otro lado, el movimiento sindical está prácticamente desarticulado y reducido a una red de asistencia, pero sin combatividad. A ver cómo se enfrentan al movidón.

-El PP las va a pasar canutas, como las pasó el PSOE en su día. Los dos grandes partidos nacionales existen por y para el gobierno, y cuando no lo ocupan, son como patos mareados. O patos muertos panza arriba con un montón de buitres volando en círculo sobre ellos. Quizá sea divertido ver cómo se destrozan unos a otros. Las luchas en la decadencia son muy morbosas.

Pero a mí no me importa nada de esto. Yo sólo quiero que Chikilicuatre gane Eurovisión y que TVE, como dice Severiano, no meta sus sucias y horteras garras en el Chiki Chiki. Que no ponga a unas vedettes de José Luis Moreno bailando detrás. Que lo dejen como está, por dios. 

Esa es la España que me interesa, la de Rodolfo Chikilicuatre. La otra, ni siquiera me hiela el corazón. Simplemente, me aburre mucho. 

12/03/2008 03:18 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Actualidad No hay comentarios. Comentar.

IRÁN NO QUEDA TAN LEJOS

Qué chungo lo tendría Buñuel hoy para rodar cualquier secuencia. Y si no, que se lo pregunten a los ingleses, que han visto como el regulador británico de la publicidad ha censurado una campaña que juzgaba ofensiva contra los cristianos. Dicen muchos que el problema es que el gallinero episcopal y teológico en general está muy revolucionado, pero yo pienso que el problema no es suyo, sino nuestro. Y por nuestro entiendo de la sociedad. Porque ellos pueden protestar y escandalizarse todo lo que quieran, pero somos nosotros los que les hacemos caso y anteponemos sus prejuicios a nuestro sentido común.

Buñuel hoy no podría salir ni a la calle, no encontraría productores para sus pelis y hasta la Plataforma de Apoyo de Zapatero (o como se llamen esos gualtrapas) le negaría el pan y la sal. Y todos consentiríamos. Todos pensaríamos que los sentimientos privados y subjetivos de unos cuantos (y me da igual que eso cuantos sean mil o mil millones) están muy por encima de la libertad creativa y expresiva. Qué lejos estamos de ese laicismo de mínimos.

El otro día escuché a un energúmeno que se las da de ilustrado que Zapatero quemará conventos en su segundo mandato. ¿Qué clase de enfermos pueden decir eso cuando la Iglesia en este país escupe a sus anchas gastando a espuertas el dinero de todos? ¿Qué persecución religiosa es esta, con financiación pública a la medida, incluso para mantener un sistema educativo de adoctrinamiento religioso?

En este siglo XXI los que lo tenemos crudo somos los sindiós, los ateos. Y también los religiosos que viven su espiritualidad como una experiencia íntima y privada, sin ánimo de imponérsela a nadie y, por supuesto, sin ínfulas teocráticas. Nosotros sí que lo vamos a pasar mal entre Spenglers de medio pelo teorizando sobre la decadencia de Occidente y ayatolás furiosos despiojándose las barbas.

Puede que la teocracia de Irán no quede tan lejos, al fin y al cabo.

 



Recia moza de día
13/03/2008 03:25 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Actualidad No hay comentarios. Comentar.

VÍCTIMAS Y HUMANOS

20080314143530-escanear.jpg

Hace un par de semanas, comiendo con un amigo profesor universitario que sabe mucho de estas cosas, recordábamos al cachondo de Enric Marco, aquel que se hizo pasar por víctima de Mauthausen, y de ahí divagamos un poco sobre cómo el estatus de víctima puede resultar cómodo y apetecible en el mundo actual. Lejos de estar silenciadas, las voces de las víctimas están por todas partes, hasta el punto de que sus relatos se han normalizado. "Fíjate en las historias de la dictadura argentina -me decía-: todas las sesiones de tortura están cortadas por el mismo patrón. La picana, el viaje sobre el océano...". Los tics de los relatos se repiten y se hacen muy predecibles. Por tanto, debe de resultar muy fácil fingirlos. Las falsas víctimas o las víctimas-actores estarán por todas partes.

Pensaba en esto el otro día cuando estrenaron la serie esa de Fago, que no tuve ocasión de ver, pero sí me dio para pensar en que todavía hay víctimas y víctimas. Cuando el relato está estandarizado y ha pasado al imaginario popular, hay muchas cosas que el público no acepta. Sin embargo, cuando la víctima no encaja en ningún modelo reconocible, parece que no tiene derecho a la dignidad de otras. Por ejemplo, si Fago, en lugar de ser un pueblo de La Jacetania, fuera una aldea navarra junto al Bidasoa, o una pedanía de Hernani, y el asesino, en lugar de haber sido candidato del PSOE, tuviera simpatías abertzales, ¿a alguien se le habría ocurrido hacer una serie como la que se ha planteado? ¿Se le daría al asesino (presunto, pero confeso) el trato que se le está dando a Santiago Mainar?  

Resulta curioso, porque quienes contribuyen a esa literaturización de las víctimas son más bien los medios y las propias víctimas al plantarse y reclamar la dignidad que merecen. La literaturización de los asesinos, sin embargo, corresponde más a los narradores. Al fin y al cabo, son personajes más atractivos, dan más juego. Las catas literarias que se hacen en el universo de las víctimas son menos ricas y se quedan generalmente en esa imagen superficial que todos reconocemos. Y es normal: un asesino permite una exploración más profunda y deja libertad al explorador para recrearse en su ambigüedad, en sus aristas, en sus pozos. A la víctima no se la puede remover mucho literariamente, porque en cuanto el narrador rebasa la línea del tópico socialmente aceptado, puede meterse en un jardín muy escabroso: cuestionar la validez del tópico puede interpretarse como un intento de violar a la víctima por segunda vez.

Por eso son interesantes los autores que se atreven a rasgar esa cortina e insinúan mundos más turbios. Mundos que nos dicen que las víctimas son, efectivamente, personas, y como tales, difícilmente encajan en un molde rígido. Lejos de maltratarlas, lo que hacen los autores que se atreven a dar ese paso es devolverles la humanidad que perdieron. Porque la condición de víctima inevitablemente cosifica, y nosotros no estamos preparados para empatizar con los objetos. A una víctima, la compadecemos. A una persona, la comprendemos.

Carlos Gamerro traspasa esa línea en esta novela monumental y psicotrópica a ratos, con más de 600 páginas: Las islas. Uno de sus personajes es una víctima de la dictadura argentina, y su historia transcurre por los raíles establecidos: la militancia, el secuestro a la salida de la facultad, la picana, las violaciones, la amenaza de subir a un avión y dar un paseo sobre el Atlántico... Pero hay un momento en el que esta salmodia previsible y reconocible se quiebra, y la víctima adquiere unas dimensiones humanas casi más siniestras que las del propio verdugo. La ambigüedad y los puntos oscuros acaban ganando a la claridad prístina de la víctima que, lejos de denigrarse, adquiere más contorno y nos dice más de la condición humana que cualquier cuento estereotipado.

14/03/2008 14:35 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

GOOGLE

Ahora Blogia me facilita conocer qué anda buscando la gente que se tropieza con este blog cuando le da al Google. Es muy divertido saber estas cosas. De las diez últimas visitas que he recibido antes de ponerme a escribir estas líneas, nueve proceden de búsquedas en Google, y la última de un enlace en otro blog. ¿Qué busca la gente cuando me encuentra? Pues, hace pocos minutos, la gente tecleaba en Google cosas como estas:

  • Ángel Gracia Pastoral. La primera referencia en internet que aparece al buscar información sobre el libro del bueno de Ángel es la reseña que publiqué en Artes y Letras y que pegué en el blog.
  • Sergio del Molino. Gracias. Hubiera estado mejor "Sergio del Molino desnudo", pero se agradece igualmente.
  • Sergio del Molino. De nuevo, gracias por el interés.
  • horario tienda ropa heavy cascorro latina. No sé si habrá llegado a la tienda en cuestión, pero flipo de que le aparezca mi blog con esa búsqueda. Por si le ayuda, la plaza del Cascorro está más bien en Lavapiés, no en La Latina (¿por qué a la gente le ha dado por quitarle el artículo al nombre del barrio: no es Latina, sino La Latina, y era una mujer). La tienda se llama Marihuana, y una vez me compré una chupa de cuero en ella. Hay otra del mismo dueño con el mismo nombre en la calle Fuencarral. Yo siempre estoy dispuesto a dar información útil.
  • viva el chikichiki. Lo mismo digo. Por cierto, que poniendo eso en Google, el primer resultado es el artículo en cuestión de este blog.
  • blog san francisco. ¿La ciudad o el santo?
  • tópicos del verano. Alguien con ganas de vacaciones.
  • connie selleca. Erotizante y olvidada actriz de la que he hablado alguna vez.
  • tania raymonde. La Alex Rousseau de Perdidos. Tiene mucho éxito ese post.

Mi búsqueda favorita, de todas formas, es la de un tipo que ha puesto en Google "bivaginismo", y ha caído de cabeza en algún post mío. Estoy seguro de que este blog no es lo que estaba buscando ese pecador de la pradera.

Por cierto, que los artículos más visitados no son, ni mucho menos, los más comentados. También es cierto que los más visitados son los más viejos porque llevan más tiempo colgados y reciben más tráfico de buscadores. Actualmente, el artículo más leído de todo el blog desde que lo empecé hace más de dos años es Una chica desnuda en el Soho, que se publicó el 30 de marzo de 2006.

Tomo nota de todo esto. Bueno, en realidad, no tomo nota de nada. Sólo me divierte.

15/03/2008 14:32 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

CONQUISTADORES ESPAÑOLES

20080317022941-luis-roldan.jpg

El otro día me crucé con Luis Roldán. Sí, hombre, el que se lo llevó crudo, el último gran mangante de los buenos tiempos del pelotazo, el líder de la Guardia Civil. Yo salía de desayunar y él iba con su familia, tan a gusto. Estaba gordo, lo que cualquier abuela interpretaría como indicio infalible de felicidad, y se reía a carcajadas.

Roldán cumple condena en Zaragoza, pero no en la cárcel. Está en un sitio al que sólo va unas horas, o a dormir, no lo sé muy bien. Vamos, que le tienen controlado pero el hombre hace su vida. Sé de gente que se lo cruza con frecuencia, pero yo no me lo había encontrado hasta el otro día. La gente parecía no reconocerlo, pero yo, que no sé disimular nada, me volví descaradamente y me eché la mano al bolsillo para sacar el móvil y decirle a Cris: "No te lo vas a creer: estoy justo enfrente de Roldán". Pero me había quedado sin batería. Mejor, porque así me ahorré una respuesta previsible:"¿Qué Roldán, el de la Chanson?". Sí, el de la Chanson, porque del otro ya nadie se acuerda.

Nos pasó algo parecido con una amiga andaluza. Hablábamos de las elecciones y salió a relucir el nombre de Pizarro. Dije: "Hombre, es que como es de Teruel, pues...". Mi amiga me miró como si yo fuera imbécil, pero al ver que yo insistía con vehemencia y dado que no piensa que soy un lerdo, me preguntó, muy desconcertada: "¿Pizarro nació en Teruel? Pero, entonces... Pero... ¿Pero los de Perú no eran extremeños?". Gran respuesta, sí señor. Una persona normal escucha el nombre de Pizarro y piensa en Eldorado. Los enfermos como nosotros, que nos leemos dos y tres periódicos al día, no. Ya estamos contaminados por la sucia propaganda.

A mí me gustaría no enterarme del 90 por ciento de las cosas de las que me entero a lo largo del día. Viviría más feliz sin pillar las referencias a la actualidad. De hecho, envidio a los eruditos en lenguas muertas, fascinados con sus cosas sin tener que mancharse nunca las manos ni el oído ni la boca con estupideces. Qué gusto tiene que dar que alguien venga a darte la murga con Aguirre y tú puedas responder: "Yo, en realidad, era más de Cortés y su Malinche. Por no hablar de Moctezuma y su soberbio plumaje".

Y qué gusto tiene que dar llamarte Luis Roldán y pasear por Zaragoza sin que nadie se vuelva a mirarte. Salvo un tío con barbas, claro.

UN MUNDO FELIZ

Coca-Cola y Eduardo Punset dicen en un estudio que soy muy feliz. Es más, soy de los más felices de España, ya que vivo en Aragón, una de las comunidades donde más abunda la felicidad, creo que todavía soy joven y estoy emparejado. Requisitos todos ellos para alcanzar ese nirvana hogareño. Estoy también por encima de los niveles de renta que abren las puertas de la felicidad. Me faltan uno o dos hijos para ser completamente feliz, pero llevo buena parte del camino andado. 

Me beberé una Coca-Cola (patrocinadora del estudio feliz) para celebrarlo, pero le echaré un chorrito de Ballantine's para ser más feliz todavía. Es más, quítame esa Coca-Cola y déjame el Ballantine's con dos peces de hielo de los que le pones a Sabina. Qué cojones, no me eches esa porquería de Ballantine's y sirve un generoso chorro de Jim Bean. ¡A la salud de Punset!

Una vez, Miguelón, gran poeta al que perdí el rastro hace un tiempo (hola, Miguelón, espero que sigas escribiendo versos sin manchar el reverso del folio), me cogió el hombro con la mano que no sostenía la caña de cerveza (no teníamos un presupuesto tan feliz como para un Jim Bean), me miró serio y me dijo con su voz de barítono: "Sergio, al fin me he convencido de que la vida no consiste en ser feliz, sino en vivirla". 

Un par de cañas más bastaron para que considerásemos la felicidad una concesión frívola, propia de asnos, y nos propusiéramos ser dos dignos desgraciados y sentimentales republicanos que se saben casi entera La Marsellesa.

Más tarde, cuando volvía a casa cruzando Chamberí, que es un barrio muy feliz, intenté pensar cómo se podrían usar esas convicciones de desgraciado para llevarme a la cama a alguna chica frívola que ansiara asnalmente la felicidad -y llevara un piercing en el ombligo y tuviera alguna dote contorsionista, preferentemente-, pero no hubo caso: Johnny Depp ya se había trincado a Vanesa Paradis. Se me habían adelantado en la jugada.

Tuve que resignarme a ser un desgraciado solitario. ¿Pero qué gracia tiene eso si no puedes llorar tu desdicha sobre unos voluptuosos pechos de mujer feliz? Al final, me harté de ese rollo y me enrolé en la Coca-Cola way of life. Y ahora salgo en los estudios de Punset. 

Total, que yo aspiraba a Baudelaire y me ha quedado en un Teletubbie con barba. Qué triste es la felicidad. 

TOUR DE FRANCIA 2008

Con esa grata sensación de ser el objeto de odio de todo el mundo, me he despedido de mis compañeros en el periódico donde echo las tardes. Por unos días, no se vayan a pensar. Me voy de vacaciones. Probablemente inmerecidas, pero vacaciones con todas las de la ley.

Nos hemos dado cuenta de que hemos instaurado una tradición: viajar a Francia en Semana Santa. Es el tercer año consecutivo que lo hacemos. En 2006 nos fuimos al País Vasco gabachoak, y el año pasado viajamos por partida doble, a Toulouse y a París. Esta vez nos hemos planteado una cosa un poco más ambiciosa, una tournée por la Francia profunda, la de la nobleza de provincias que alimentó con sus cabezas la eficaz guillotina. Cruzaremos las Landas hasta Burdeos, subiremos a Nantes -donde rendiremos honores a Julio Verne- por La Rochelle y, como dos salmones motorizados, remontaremos el curso del Loira hasta la Orleans de Juana de Arco, con paradas en Angers, Tours, Blois y todos los castillos y bodegas que nos encontremos. Espero que nos dé tiempo a todo en diez días.

Va a ser agradable volver al Loira. Hace mucho tiempo que no subo por allí, y lo siento un poco mi casa también. Han sido unos cuantos veranos y unas cuantas navidades vividas en su orilla. Me apetece recorrerlo todo con calma, y aprovecharemos para saludar a Madame Guilbault, mi abuela francesa, que vive en Angers.

Como siempre, el portátil, que ya es un poco como mi hijo, viaja con nosotros, así que postearé alguna croniquilla viajera desde algunas de las ciudades donde paremos.

Merci et à bientôt, chers amis!

21/03/2008 03:15 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Viajes Hay 7 comentarios.

PASIONES VIAJERAS PROVINCIANAS

20080324010449-verne.jpg

Nada. No hay nada que hacer a estas horas en la Francia de provincias. Angers es una ciudad húmeda y fantasmal: sólo dos garitos abiertos para tomar una cerveza, y si te descuidas, te quedas sin cenar. Me he acordado de los viajes a Francia de hace años, que Michel prefería hacer de noche para encontrar las carreteras despejadas. Al atardecer, cruzábamos miles de pueblos muertos. El contraste era brutal, tanto si íbamos a España como si viajábamos a Francia. En el primer caso, cuando llegábamos a Irún, nos aturdía el bullicio de las calles, y cuando cruzábamos a Hendaya, nos sobrecogía el silencio. ¿Cómo un país que se dice mediterráneo puede ser tan muermo?

Venimos de Burdeos y de Nantes, y allí no ha estado tan mal la cosa, pero ha sido llegar a Angers, a este rincón del valle del Loira donde creció Michel, y fastidiarse todo. En el sentido del bullicio nocturno, claro.

He llevado a Cris a ver el castillo de Angers, y hemos buscado el escudo de Aragón que me enseñaron en mi primera visita, hace ya unos cuantos años. No recordaba dónde estaba, pero enseguida ha aparecido en una bóveda de la capilla, que fue construida por Yolanda de Aragón y plantó allí el escudo de su reino, como perro que mea en una esquina, supongo. Hemos sentido el gustillo tonto de quien reconoce algo propio en otro país, y hemos seguido andando en busca del tapiz del Apocalipsis, una joya medieval que cuenta el fin del mundo como en una peli.

Ayer estuvimos en Nantes, después de pasar por la majestuosa y nada goyesca Burdeos y por la inquietante La Rochelle, que pasó de ser un enclave nazi a un lugar de vacaciones bucólico sin solución de continuidad. Por Nantes paseamos bajo la lluvia, que es una cosa muy de Nantes, y recorrimos el palacio de los Duques de Bretaña. Porque aunque Nantes es la capital de la región del Pays de Loire, históricamente pertenece a Bretaña, y les gusta mucho comer crepes y beber sidra, como a los bretones.

Pero a mí no me gusta Nantes por su rollo bretón ni por su palacio. A mí Nantes me gusta porque allí nació Julio Verne, y me dio mucha rabia llegar tarde a la ciudad y no poder visitar el museo dedicado a su figura. Mierda de horarios tempraneros continentales...

Julio Verne creció en una degradada ciudad de provincias francesa, muy lluviosa y de horizontes chatos. Quizá por eso quería hacer sus viajes extraordinarios y compartirlos con todos. Quizá algo de su espíritu se haya quedado en las piedras de la ciudad. Al menos a mí, que casi aprendí a leer con El faro del fin del mundo, Dos años de vacaciones, El piloto del Danubio, Las tribulaciones de un chino en China, Una ciudad flotante y Viaje al centro de la tierra, me parece entender que sí, que la esencia que parió a Verne sigue palpándose.

La prueba es que Nantes, que viene a ser como Pamplona de grande, tiene al menos tres grandes librerías especializadas en viajes. Librerías enormes, bien surtidas y llenitas de lectores. Zaragoza, mucho más grande, no tiene ni una. Cálamo intenta suplir esa carencia, pero no llega ni por asomo al nivel de las librerías nantesas. Ya sé que las comparaciones son odiosas, por eso comparo. Y me parece significativo a la hora de valorar a vuelapluma el espíritu de una sociedad: hay quien se interesa por "el" mundo, y quien sólo se fija en "su" mundo. En cualquier caso, es curioso que la ciudad de Julio Verne sienta pasión por los viajes.

Nosotros vamos a seguir viajando por este corazón de Francia, aunque no nos dejen sitios para tomar una copa a gusto.

Por cierto, en Burdeos probamos un Burdeos (valga la rebuznancia) que nos ha dejado medio gilipollas de la emoción. Qué bien saben hacer las cosas del hedonismo. Sólo les falla su escasa nocturnidad.

24/03/2008 01:04 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Viajes Hay 3 comentarios.

ES LA TRANSMISIÓN, ESTÚPIDO

El coche ya no está para muchos trotes. En Burdeos empezamos a oir ruidos, pero como somos así de pasotas e iban y venían con alegría, no les dimos importancia. Pero este mediodía, cuando hemos parado a comer en Azay-le-Rideau, después de saludar a la abuela francesa -que tenía una foto del gran perro Goyo en su habitación-, un gran quejido metálico nos ha puesto los pelos como escarpias. Era algo así como clanc-clanc-clanc. Con cuidadito, Cris ha conducido hasta Tours, donde hemos buscado un taller mecánico y yo he puesto a prueba mi francés tecnológico (y mi léxico de español tecnológico se quedó en el siglo XVII, asín que...). No sé explicar lo que le pasa al coche en castellano, como para intentarlo en francés.

El mecánico, un gabacho bonachón, más o menos bienhumorado y bien dispuesto, nos ha dicho que "la transmission est mort". Vamos, que nos podíamos haber matado tan ricamente en la autopista. Le he preguntado: "Mais, est-ce que vous pouvez fixer ça?" (Pero, ¿puede arreglarlo?). Y el hombre me dice: "Non, il faut changer la piece" (No, hay que cambiar la pieza). No era una información que me interesara. Yo sólo quería saber si el hombre podía devolvernos el coche sano, no me importaban los sucios métodos que empleara, así que le he repetido que si lo podía arreglar, y me ha mirado como si fuera imbécil: "C'est ne pas posible! Il faut changer la piece!". Diálogo de besugos: él creía que le preguntaba si podía arreglar la pieza, cuando me refería al coche en su conjunto. Al final, nos hemos entendido. Le traerán la transmisión mañana, previo pago de unos buenos euracos. Como diría Mr. Fogg, un contratiempo menor. Nada que nos impida estar de vuelta en el Reform Club a la hora convenida.

Pero a mí esto no me quita el hambre: pienso disfrutar esta noche en la bella capital de la Touraine. Dicen que aquí hacen unos vinos de caerse de espaldas. Ya os contaré.

25/03/2008 17:42 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Viajes Hay 5 comentarios.

CARACAS CAFÉ

20080328011253-mirna.jpg

Con el coche como nuevo y sin ruidos, hemos alcanzado Orleans, a dos pasos de París. Orleans la vieja, no la nueva del jazz y del Katrina. Aunque, huracanes al margen, esta vieja Orleans es más nueva que la del otro lado del charco, porque fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida después. La ciudad de hoy es, como tantas otras ciudades de Europa, una ensoñación, un intento de evocar lo que pudo haber sido y no fue. Por suerte, las décadas han macerado los nuevos edificios, y Orleans, lejos de ser un parque temático de Juana de Arco, es una tranquila ciudad provinciana a la sombra de París, con un casco falso-histórico muy animado, lleno de restaurantes y baretos. Nosotros nos alojamos en un barrio dominado por los magrebíes, algo así como una "cashba à la ancienne", y el paseo desde y hasta los aledaños de la catedral es muy agradable.

Hemos llegado aquí por la orillita del Loira, con sus viñedos y sus pueblos de hiedra y pizarra. Anoche dormimos en Tours, y allí, con los pies deshollados de andar, conocimos a Mirna. Buscábamos un sitio para tomar una cerveza y recuperarnos un poco, y caímos en un local llamado Caracas Café. El subtítulo era "bar à tapas". La propietaria, lógicamente, es una venezolana que lleva 19 años viviendo entre "estos carahuevos de franceses". Llegó a la France por amor, por un "coñopadre" que le acabó dejando con su hija, y ahora trata de sacar adelante un bar de comida caribeña en la provinciana y lluviosa Tours. Su drama es que los locales confunden Venezuela con España, y la clientela espera encontrar su fino, sus banderillas y su tronío. Está llevando a cabo una labor de educación en la cultura latinoamericana a los touresinos, y los colombianos y los chilenos que viven allí -y su propia hija, bilingüe y partida en dos a ambos lados del charco- le echan un cable.

Por lo demás, mucho chateaux y mucho cortesano del siglo XVI. Que si Catalina de Medicis por aquí, que si el Duque de Anjou -esto es, Felipe V antes de ser rey de España- por allá, que si Francisco I y su corte itinerante por otro lado, que si un bidet donde se remojó el vello escrotal Luis XIII más allí... Mi conclusión inmediata, a falta de una reflexión menos etílica (el vino de por aquí pega lo suyo y entra como agua) y más reposada, es doble: por un lado, siento carnalmente la necesidad de la Revolución Francesa. Uno visita ciertos sitios y entiende que urge cortar cabezas a ritmo industrial para restaurar una mínima dignidad humana. Pero, por otro, estamos comprobando in situ el fracaso palmario de esa revolución, ya que muchos de esos chateaux siguen perteneciendo a las mismas familias. Algunos descendientes, como el marqués de Brissac, incluso siguen viviendo en ellos. Ni tres revoluciones y cuatro guerras, dos de ellas mundiales, han logrado que cambie algo en el Valle del Loira. Es para pensárselo.

Ahondaré más es estas excrecencias mentales a la vuelta del viaje. De momento, viva Orleans la vieja.

Foto: Mirna, tras la barra de Caracas Café.

28/03/2008 01:12 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Viajes No hay comentarios. Comentar.

CON LAS MANOS EN LA MASA. ANÁLISIS DE TEXTO

20080330220931-masa.jpg

Vuelta a casa. Tareas: reencuentro con la prensa y las noticias patrias y alimentar el cesto de la ropa sucia con el contenido de las maletas. También abro el blog y veo que, en los últimos comentarios, mis fanes se prodigan en elogios. Por ejemplo, Uno cualquiera me acusa de tener el criterio en el culo, y no me parece un mal sitio para tener eso, y un acólito de Pérez-Reverte que firma como Idiotas made in Spain relaja su esfínter con fruición y empieza su comentario así: "Lo que eres es un soplapollas perroflauta que va de cool con un blog absurdo y que para mas inri se hace a si mismo un retrato versión Los simpson. Puto gilipollas" (sic). Pues nada, recuerdos a la familia de mi parte y póngame a los pies de su señora o del ser que tenga a bien soportarle a diario.

También veo que los habituales os habés pasado a dejar los cariños de costumbre. Gracias mil, por descontado.

Venimos de un viaje de muchas horas encerrados en un coche. Momento cumbre para toda pareja. No, no me refiero a lo difícil que es hacer el amor en un Simca 1.000, que siempre pensáis en lo único. Hablo de ese duro trance de la convivencia sin escapes, a pelo, pura y dura. Muchos divorcios vienen tras un viaje largo, cuando dos descubren que no tienen mucho que decirse. O lo que es peor: que lo que tienen que decirse, mucho o poco, no les interesa nada.

No asustarsen, que no necesitamos asesor matrimonial. Esto sólo viene a cuento de que las horas de encierro, autopista y conversación ininterrumpida nos han servido para elaborar varias interesantes teorías gastronómicas. Una de las conclusiones principales es que habría que crear campos de reeducación socialista para los dueños de los restaurantes de autoservicio de autopista. Sin piedad alguna: látigo y estudio matinal del Libro Rojo del camarada Mao Tsé Tung compilado por el camarada Ling Piao. Así hasta que aprendan que unos macarrones cocidos la víspera y remojados en dudosa salsa de dudoso tomate no pueden servirse como rancho y cobrarse como caviar.

En esto ha habido consenso en la pareja. En lo que ha habido cierta controversia -aunque, en líneas generales, coincidimos- es en el análisis de la canción de cabecera del histórico programa de cocina Con las manos en la masa, que paso a someter a vuestro docto escrutinio. Para empezar, aquí os cuelgo el vídeo de la cabecera, para que os pongáis tiernos y nostálgicos:

 



Qué tardes las de aquel año, ¿verdad? Bueno, procedamos con la letra -compuesta por Joaquín Sabina y cantada al alimón por el ínclito susodicho y Vainica Doble- y su análisis. Pa que veais que estudiar puede servir para algo, aunque sólo sea para pasar un ratejo entretenido con esta tontería.

Siempre que vuelves a casa
me pillas en la cocina,
embadurnada de harina,
con las manos en la masa.

Nos encontramos ante una clásica situación hogareña en un país a medio modernizar, donde el rol de la mujer sigue circunscrito a las labores del domus y apenas se concibe un escenario alternativo. Esos verbos en segunda persona van dirigidos al marido, que va a intervenir acto seguido, a la maniera de los poemas de San Juan de la Cruz, donde se alternaban las declamaciones del esposo y de la esposa:

Niña, no quiero platos finos.
Vengo del trabajo
y no me apetece pato chino.
A ver si me aliñas
un gazpacho con su ajo y su pepino.

Hay mucho material condensado en esta estrofa. En primer lugar, el vocativo. Ese "niña" que coloquialmente insinúa una relación de dominio ya desde el comienzo. Y sigue con su tono tajante: "No quiero platos finos". Además, viene del "trabajo" (de donde se colige que la mujer, por su parte, no), lo que le da un derecho machuno a imponer su voluntad sin miramientos: quien paga, manda.

Pero no acaba ahí la cosa. Del verso "no me apetece pato chino" se deduce un desprecio muy agresivo hacia lo que suponemos los esfuerzos y las dotes culinarias de la esposa. La escena, al parecer, consiste en que la mujer ha preparado algún guiso elaborado, posiblemente probando algunos ingredientes y técnicas exóticas para agasajar a su marido. Quizá espera con ilusión el momento en el que éste llegue a casa y puedan disfrutar de una cena sofisticada que estimule la conversación y, con suerte, reanime el deseo sexual de su esposo, machacado por el laburo. En cambio, lo que se encuentra es un desprecio hosco e insultante hacia su iniciativa y su mimoso detallismo. El marido casi escupe sobre el festín, no lo quiere ni ver, y le ordena que le prepare "un gazpacho con su ajo y su pepino". Algo ibérico y tradicional, cojones. Podría haber añadido: "Mariconadas, las justas". En la representación escénica, esto iría subrayado con un brioso reposicionamiento genital o con un altivo gargajo.

Sigue una enumeración del recetario tradicional español que no voy a transcribir. Lo que me interesa es la respuesta, casi agónica, de la amada:

Chiquillo, que yo hice un cursillo
para cordon bleu.

Breve, pero angustiosa. Se nota que se ha puesto con los brazos en jarras, suplicando más que exigiendo, un reconocimiento por parte del amado. Le está diciendo: no soy una mujer florero, "he hecho un cursillo". Es decir: me esfuerzo, trato de mejorar, tengo curiosidad, amplío mis conocimientos. Por tanto, trátame con el debido respeto. Pero es inútil, porque acto seguido, el marido responde:

Eso ya lo sé, pero chiquilla,
dame pepinillo
y yo los remojaré
con una copita de ojén.

Vamos, que se la sudan ampliamente las inquietudes culinarias y vitales de su mujer. Lo que haga en su tiempo libre y en su ausencia, no se lo reprocha, pero cuando él llega quiere su "pepinillo" y su "copita de ojén". ¿Podemos estar hablando de un problema con el alcohol, quizás?

Mi conclusión es clara: Sabina y Vainica Doble están representando una escena de violencia doméstica. La canción acaba justo cuando empiezan las guantás. O quizá cuando el marido ha liquidado un par de copitas de ojén y comprueba que el gazpacho no está a su gusto. Quizá entonces empiecen los mamporros. Y la esposa, por supuesto, deja de ir al cursillo de cordón bleu para que los otros alumnos no vean los moratones.

Apología del maltrato ibérico en TVE, y de la mano de Sabina nada menos. ¿Quién lo iba a decir?

PS: En esta semana de vacaciones han pasado cosas que merecen algún comentario, como la muerte de Rafael Azcona. Entre la pila de lecturas pendientes (que ha menguado un poco estos días de asueto) tengo Memorias de un señor bajito, opúsculo azconiano que la gente de la editorial Pepitas de Calabaza tuvo la gentileza de enviarme hace cosa de un mes. Lo comentaré aquí en breve.