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EL MANTEL DE GROSZ

Ahí me tenéis, en el púlpito ateo de Cálamo, en esa escalera pulida por las suelas de cientos de escritores (y de señores gordos que no tienen por costumbre limpiarse en los felpudos y de tacones de estudiantas de turgentes senos y de... Vale, ya paro). Los tres de mi derecha son, de izquierda a derecha: Chusé Aragüés, baranda editorial de Prames; Pablo Bieger, y Javier Rodrigo. Todos están con cara de qué pesao es este tío y a ver cuándo coño sirven aquí el vino. Son unos exagerados, porque hablé muy poquito rato y no dije demasiadas gilipolleces. Además, yo les había escuchado a ellos antes.
Gracias a todos los amigos, curiosos y seres de energía pura que se pasaron por Cálamo a la presentación de Soldados en el jardín de la paz. Perdonad mis horrorosas dedicatorias, pero es que me olvidé el boli de firmar (que es de propaganda de una funeraria, que si sirve para epitafios, sirve para dedicar libros) y el bic que me dejó Paco Goyanes no me inspiraba igual.
Estaba nerviosillo. Más de lo que me imaginaba, la verdad. Así que me templé con un lingotazo de Jim Beam en el bar de al lado, que usamos como backstage. Para la presentación de Malas influencias escogí coñac (armagnac de treinta años del que me trae Michel de Francia, para ser exactos, que la ocasión lo merecía), y creo que funcionó mejor. El bourbon es demasiado sedante.
Tras los protocolos introductorios de Chusé Aragüés, habló Pablo Bieger, y arrasó. La historia de su abuelo -que solo se cuenta muy parcialmente en el libro- nos emocionó a todos. Fue una intervención emotiva y brillantísima, que encantó a todo el mundo. Leyó un fragmento de las memorias que su abuelo, Paul Bieger, empezó a escribir en un castellano germanizado ("a todos nosotros gustar mucho España", y cosas por el estilo) en el que se colaban aragonesismos. A algunas alemanas que viajaban a Camerún las definía como "feícas" (textual).
Fue Pablo quien habló de los alemanes del Camerún como náufragos, y esbozó algunas ideas geniales que tienen su correlato en los planteamientos que desarrollo en el libro. Dijo: "Sergio argumenta en el libro que la colonia alemana de Zaragoza se nazificó por nostalgia del segundo Reich y rencor hacia Weimar. En el caso de mi abuelo fue exactamente así".
Pablo dejó el listón muy alto, pero el gran Javier Rodrigo se creció, especialmente al final, cuando se le ocurrió decir que las páginas más brillantes del libro -si es que el libro tiene algo de eso, que es mucho decir- están escritas para el hijo que muy pronto voy a tener: "Hablas de la condición humana, del bien y del mal, vas mucho más allá de la historia de los alemanes, y se lo estás contando a tu hijo, es el primer legado que le vas a dejar".
La de cosas que se aprenden escuchando a la gente sabia y amable. Es como psicoanalizarte: te descubren el verdadero significado de tus palabras.
Cerré con un par de tontadicas que improvisé (me había preparado un pequeño speech, pero decidí romperlo en vista de que lo precedente había sido muy intenso) y le dimos al vino. Firmas, besos, risas... Es muy gratificante esa parte del oficio de escribir. Después de tanto torturar las falanges aporreando el teclado, a solas en tu casa, con muy poquita luz y a las tantas de la mañana, esto es mucho más que oxigenante: salir; encontrarte con unos lectores que siempre pensaste improbables y que se descubren no solo físicamente tangibles, sino en ocasiones hasta bellos, sonrientes y con suaves y jóvenes formas femeninas (perdón, voy a ser padre, no debería pensar en voz alta estas cosas); escuchar cosas bonitas y a todas luces falsas sobre tu persona y tu trabajo (pero qué bella es la mentira: mentidme mucho, por favor) y, lo que es más importante, ver a tu mama y a tu hermano orgullosos, y a tus amigos deseando que termines para gastarte alguna broma, pues no tiene precio, la verdad. Es como llevar al ego de escapada a un spa con huríes.
Acabamos el vino en la calle -aprovechando que todavía no había entrado en vigor la ordenanza antibotellón que funciona desde hoy- y nos fuimos a cenar Bieger, Rodrigo y sus respectivas con otros amigos que seguramente no quieran verse nombrados, porque son así de tontacos y pudorosos. Se nos acopló Alberto Calvo, el gran Supermaño, que tuvo una genial idea: hacernos un retrato alla maniera de Grosz.
Cogió un mantel de papel, robó un rotulador de la barra y nos retrató a todos los que estábamos en torno a la mesa. "Dibujos en el jardín de la paz", lo tituló. Anoche no lo pude ver bien, pero esta mañana Cris lo ha extendido en el salón y hemos podido admirarlo. Efectivamente, es un homenaje a George Grosz, el caricaturista, hijo mayor del expresionismo, que marcó el estilo de la Alemania de entreguerras. La referencia no puede ser más acertada. Pero también es un Alberto Calvo genuino. Tenemos que comprar un marco antes de que se rompa el papel, no me gustaría que se perdiese ese recuerdo. Lo fotografiaré, que es muy grande para escanear, y espero que podáis apreciarlo aquí.
Me quedé con las ganas de charlar un poco más con Pablo, pero espero que haya ocasión más adelante. Su chica, que trabaja en una editorial infantil, nos regaló unos libros para nuestro futuro cachorro, así que volvimos a casa agotados, borrachos (eso yo, que Cris es temporalmente abstemia), cargados de regalos y muy felices. Un subidón de felicidad, de amistad y de cariño.
Esta tarde se ha rematado todo con otra pequeña alegría relacionada con este libro. Según parece, esta semana, Soldados en el jardín de la paz se ha colocado en el puesto número 2 de los libros de no ficción más vendidos en Aragón. Gracias a todos, de verdad.
ESTA TARDE, SOLDADOS EN EL JARDÍN DE LA PAZ
Pues eso, que nos vamos de fiesta esta tarde, y si te quieres venir, estaré encantado de recibirte.
Presentamos en Zaragoza mi libro Soldados en el jardín de la paz. En la Librería Cálamo (Pza. San Francisco, 4) a las 20.00. Hablarán Chusé Aragüés (editor de Prames-Las Tres Sorores), Pablo Bieger (nieto de uno de los protas del libro), Javier Rodrigo (historiador, profe de la uni y, sin embargo, amigo) y el menda. Descuida, que seremos breves.
Paco Goyanes servirá un vinito de Bodegas Guelbenzu. Y luego seguiremos bebiendo en los bares, pero eso ya no será gratis, claro.
Llueve y parece que va a seguir jarreando todo el día. Además, hay un porrón de actos culturetas programados esta tarde en la inmortal dispuestos a hacerme sombra (¿qué se habrán creído?), así que espero que nos podamos juntar algo más de cuatro gatos, no me hagáis quedar mal delante de esos señores, por favor.
PD 1: Antes de la presentación, me tengo que pasar por los estudios de ZTV, donde me grabarán una entrevista que se emitirá por la noche, a las 21.00 (redifusión al día siguiente a las 9.30 de la mañanaza), en el magacín Distrito Z, presentado por Sonia Cameselle. Siento desvelar que la interviú no es en directo, pero lo aviso para que cuando, a la hora de emisión, me veais bebiendo a dos manos en los bares cercanos a Cálamo y, al mismo tiempo, largando un rollo por televisión, no penséis que me he bilocado como la monja de Ágreda.
PD 2: Off-topic, debería ocupar otro post, pero ya me extenderé en el tema: según la agencia Efe, González Sinde acaba de anunciar la reapertura del Museo Romántico de Madrid. Qué maravilla. La ciudad vuelve a estar completa. Espero, eso sí, que no lo hayan destrozado con las obras de ampliación y reforma. Hasta que lo cerraron, fue mi museo favorito. Entre otros miles de objetos fascinantes y turbadores, allí se expone la pistola con la que Larra se voló la cabeza. Fetichismo de altura. Si puedes, no te lo pierdas.
UNA BODA ALEMANA

Esto es como una boda, pero sin Paquito el Chocolatero.
Ya se están repartiendo por ahí las invitaciones para el sarao en el que presentaremos Soldados en el jardín de la paz en Zaragoza. Si estás en las listas negras que manejan editores y libreros, puede que en los próximos días recibas una tarjetita o un pdf como el de arriba en el que se lea esto:
La editorial Prames y la librería Cálamo le invitan a la presentación del ensayo "Soldados en el jardín de la paz. Huellas de la presencia alemana en Zaragoza (1916-1956)", del escritor Sergio del Molino, que tendrá lugar en la Librería Cálamo de Zaragoza el jueves 22 de octubre a las 20.00, plaza San Francisco, 4 de Zaragoza. El acto estará presentado por Javier Rodrigo, historiador y profesor de la Universidad de Zaragoza, y contará con las intervenciones de Pablo Bieger, nieto del "alemán del Camerún" Paul Bieger, de Chusé Aragüés, editor del libro, y del autor.
Sí, habrá vino, y nosotros seremos breves, que también nos querremos ir a emborrachar pronto. Aprovecho para decirte que, aunque no recibas una tarjetita o un mail, estás igualmente invitado, faltaría más. Lo recordaré cuando se acerque más la fecha, para que no se te olvide.
Ahora ando dándole vueltas a las palabrejas que diré ese día, y me he encontrado con unas páginas de Juan José Saer que me van a venir estupendamente. Las fusilaré un poquito y las haré pasar como si fueran ideas mías, ya verás qué bien queda.
También estoy escuchando el último disco de Dayna Kurtz, que ha visitado Zaragoza dos veces -la última, en la Expo- y de quien soy devoto. Hay quien es rociero o de la Virgen de las Lumbalgias y el Santo Prepucio. Yo soy de Dayna y de pocas divinidades más. Este álbum tiene diez canciones grabadas en low-fi que son delicadas, arenosas, sucias y dolientes, y están llenas de polvo y de madrugada, de tubos fluorescentes en la autopista, de insectos de las marismas y, sobre todo, de soledad, de mucha soledad. American Standard se llama el disco, y pinchando aquí puedes escuchar la canción que lo abre, Invocation. De nada.
EL DOMINGO, SOLDADOS EN EL JARDÍN DE LA PAZ

Si no quieren ver mi careto ni escuchar mi aflautada y gangosa voz, por favor, no sintonicen estas cadenas de radio y televisión en las fechas y horas indicadas, pues sus emisiones van a estar dedicadas a darme un poco de coba (bueno, en realidad, le dan coba a mi libro, pero también a mí, por la propiedad transitiva).
- Domingo 27 de septiembre, sobre las 12.30: Cadena Ser Aragón (en Zaragoza, 93.5 FM, en el resto de Aragón, ni idea). Miguel Mena me entrevista en su magacín mañanero A vivir.
- Domingo 27 de septiembre (sí, es el mismo día), a las 23.30: Aragón Televisión (y Aragón Televisión Satélite para fuera de Aragón, en Digital + y en las plataformas de cable y parabólicas). Antón Castro me entrevista en el plató de Borradores, el programa cultureta de la autonómica.
Sé que más o menos a esta última hora echan Cuarto Milenio, pero por una vez, y sirviendo de precedente definitivo, no voy a salir en ese programa, sino en uno serio. Parece que mi prestigio como intelectual del reino se apuntala, ya que paso de salir en un circo freak hablando de misterios folclóricos a largar en la tribuna literaria de la tele aragonesa. ¿Me hago mayor? (En realidad, he salido ya más veces en Borradores que en Cuarto Milenio, no os vayáis a pensar).
Ah, y la primera reseña del libro sale en el número de octubre de Historia de Iberia Vieja. Espero que no sea la última.
Recuerdo que Soldados en el jardín de la paz está editado por Prames y se puede comprar en cualquier librería, y también en la web de la editorial y, que yo sepa, en La Casa del Libro -donde han agrupado mis (dos) obras completas en una misma opción de compra-.
UN VÍDEO-TEXTO DE MALAS INFLUENCIAS
Javier López Clemente ha hecho una cosa tremenda: ha cogido un fragmento de mi cuento Malas influencias, que narra los últimos meses de vida de Sylvia Plath, le ha metido música, unas imágenes ad hoc y un fragmento de la voz de Plath hablando de sus cosas. El resultado es esto, y la verdad es que lee espléndidamente el pasaje de mi libro, lo hace parecer algo interesante. Emocionado hállome. Gracias, señor Córneo, de verdad.
NOTICIAS LIBRERAS
- EL VIERNES, EN LA FERIA DEL LIBRO DE JACA. Finalmente, será el viernes, como predije. Firmaré ejemplares de Malas influencias (si alguien tiene a bien comprar alguno) en la caseta de Tropo Editores situada en el paseo de la Constitución. Un ratito al mediodía y otro rato por la tarde, hasta las 20.00 o así. Los libreros y editores suelen salir muy contentos de esta animada feria, porque, en estos días, Jaca está llena a rebosar de veraneantes relajados y cultos que gustan de gastarse los cuartos en libros. A ver si es verdad. Yo espero pasar un día divertido. Creo que el siguiente sarao con este libro será en octubre en Murcia, donde habrá presentación y firma, pero ya confirmaré todo cuando llegue.
- SOLDADOS EN EL JARDÍN DE LA PAZ, YA A LA VENTA. A las librerías irá llegando poco a poco en las próximas semanas (yo ni siquiera lo he visto, espero que me llegue un paquete de ejemplares este miércoles), pero ya se puede comprar online en el link que os marco abajo, a través de la web de la editorial. Lo venden a 20 euros, una minucia, teniendo en cuenta las impagables emociones orgásmicas que su lectura -y las 60 ilustraciones que lleva- os va a proporcionar. En septiembre empezará la promoción (que arrancará con una entrevista en la Ser para la que ya me han llamado), y en octubre lo presentaremos en Zaragoza, con mi amigo Javier Rodrigo, historiador y profesor de la Universidad de Zaragoza, como maestro de ceremonias, y con Pablo Bieger, nieto de un alemán del Camerún, como representante de los protas del libro. No me he decidido todavía por el escenario, aún es pronto para eso.
Para comprar online Soldados en el jardín de la paz en la web de la editorial, pincha aquí.
EL ESCRITOR QUE NO ESTARÁ ALLÍ (O SÍ)
Según una información del Diario del Altoaragón, voy a estar firmando ejemplares en la Feria del Libro de Jaca, que se inaugura este jueves con Lorenzo Silva como maestro de ceremonias. Al parecer, formo parte de un cartel en el que también están el propio Silva, Labordeta, José Luis Sampedro, Roberto Malo, Mario de los Santos y unos cuantos más. El problema es que, según el periódico, firmo ejemplares este sábado por la mañana, cosa que me va a resultar prácticamente imposible (podría hacer un esfuerzo, pero, como decía Bartleby, preferiría no hacerlo). Me jode contradecir informaciones que elaboran colegas míos, pero yo no había concretado todavía la fecha. Voy a intentar ir el viernes, que es lo que había barajado con mi editor. Confirmaré lo antes posible cuál de los dos días estaré por ahí arriba. Si finalmente voy el sábado, tomaré vermú con aceitunas, gracias.
HABEMUS PORTADA

Esta es la portada de Soldados en el jardín de la paz. Ha quedado entre entrañable y bizarra. Me gusta mucho. Me dicen que, una vez impresa, ese morado será algo más oscuro y rojizo, porque no se va a imprimir sobre blanco. La gente de Prames ha hecho un trabajo sensacional.
La foto pertenece a la inmensa colección privada de Pablo Bieger. El segundo por la izquierda es su abuelo, Paul Bieger, y el negro vestido de blanco es Nsango, su criado camerunés. Está tomada en Zaragoza en 1916. Os pego el texto de solapa:
En mayo de 1916 llegaron a Zaragoza 347 internados alemanes procedentes de Camerún. No eran muchos, pero llamaban la atención una barbaridad. Esos germanos, civiles y soldados, pusieron la ciudad patas arriba durante un tiempo y, al terminar la Gran Guerra, muchos consiguieron esquivar la orden de repatriación y se quedaron en el país. Fueron el germen de una colonia alemana muy influyente y unida por lazos de sangre, amistad y dinero con las élites de Zaragoza. En Soldados en el jardín de la paz, Sergio del Molino rastrea parte de su historia por las calles de la capital aragonesa.
Y la cita de Sender donde menciona a los alemanes, que va en la contraportada:
• En aquellos días vinieron muchos alemanes del Camerón (sic) (África), que había sido tomado por los aliados. Zaragoza aparecía llena de germanos gordos, con el colodrillo afeitado y anchos sombreros de ala plegada hacia arriba por los flancos. Cuando se encontraban cambiaban saludos exagerados con los sombreros y se inclinaban de un modo tan versallesco, que la gente no podía menos de reír. •
Ramón J. Sender, La Quinta Julieta
Me faltan por entregar las últimas y definitivas correcciones y arreglar tres fotitos que quedan, pero la semana que viene lo dejaré todo visto para sentencia.
Alea iacta est, queridos.
MALAS INFLUENCIAS, EN FRANCIA
Queridos todos:
En mi enclaustramiento, casi me pasa inadvertido, pero acabo de verlo. La revista literaria digital francesa Sens Public, que sigue las últimas tendencias de la literatura europea, acaba de publicar el relato Calle Velarde, que es parte de mi libro Malas influencias. Lo han incluido en la sección Métaphores, que, según la redacción de Sens Public:
La rubrique Métaphores accueille des créations, des œuvres originales de littérature et de poésie, ainsi que des textes portant sur l’esthétique des arts, théâtre, cinéma, littérature, histoire de l’art, arts numériques…
Esto es, que acoge creaciones, obras originales de literatura y de poesía, así como textos que traten de la estética de las artes, el teatro, el cine, la literatura, la historia del arte, el arte digital...
Han publicado el relato en castellano, ya que los textos de creación literaria aparecen siempre en su lengua original. Pero incluye un breve resumen en inglés y en francés y una breve nota biográfica sobre mí en inglés que suena así:
Sergio del Molino (Madrid, 1979) is a writer and a journalist who works on Heraldo de Aragón newspaper. He had made hundreds of in-depth reports and interviews for the Sunday edition. He also writes two weekly culture and arts articles, Del revés (Backhand) and La ciudad pixelada (The pixelated city). He had wrote Malas influencias (Bad influences), a short-stories book in wich Calle Velarde (Velarde Street) is included. In 2005, he won the Aragón Young Narrative prize and the next autumn he will publish the essay Soldados en el jardín de la paz (Soldiers on the peace garden).
Pues eso. Llamadme tontaco, pero me hace ilusión ver que mis criaturitas se van por ahí a ver mundo. Podéis leerlo aquí. También lo han publicado en formato PDF, más legible, aquí.
LIBRADAS
Cuando reúna fuerzas (y se me calme la risa, que me duele el tórax de las carcajadas) escribiré algo sobre el affaire Almodóvar-Boyero, o de cómo una diva clama a gritos por un caballero que salve su honra. De momento, haré como Almodóvar y hablaré de mí.
He empezado en el blog De reojo una serie sobre librerías zaragozanas. Son vídeos de pulso temblón y factura casera, grabados con una mini DV-cam, à la mode del periodismo 2.0. Échale un ojo si quieres.
Estas son las fechas definitivas de la Feria del Libro. Supongo que pueden sufrir algún cambio, pero no lo creo:
- Sábado 30 de mayo: firma en la caseta de Tropo Editores en Zaragoza (tarde).
- Lunes 1 de junio: firma en la caseta central de la Feria del Libro de Huesca (mañana y tarde).
- Martes 2 de junio: participo en el coloquio "Edición - critica y visibilidad de los editores independientes", junto con Félix González, Antonio Ibáñez, Trinidad Ruiz, Óscar Sipan, Rosa Ruoco y Antonio J. Huerga. Modera el poeta Ángel Guinda. A las 19.00 en la carpa central de la Feria del Libro de Zaragoza (por favor, si venís, montad algún número, levantaos como en la peli Casablanca y pedid a gritos: "¡Toquen La Marsellesa, tóquenla!").
- Miércoles 3 de junio: firma en la caseta de Los Portadores de Sueños en Zaragoza (tarde).
- Viernes 5 de junio: firma en la caseta de la Fnac en Zaragoza (mañana).
Me apetece mucho la excursión a Huesca, cuya feria es más parecida a la madrileña que a la zaragozana, pues se hace en el parque, en ese parque de las Pajaritas que tanto me gusta. No me habría importado pasarme otro día por Madrid, pero se me ocurrió tarde y la librería amiga ya tenía el cuadrante copado. Otro año y con mejor libro será.
Así que nada, a esperar que no llueva, que tampoco haga demasiado calor y que las cervecitas que espero tomarme a vuestra salud en las amargas sesiones sin firmar un solo ejemplar no se me caigan sobre los libros, que por mi torpeza me conoceréis. Hala, ya sabéis dónde encontrarme estos días (sí, os lo digo a vosotras, ahora que Cris no me oye. Venid escotadas, que la etiqueta lo exige).
Ah, y recordad que este año están invitados, entre otros, Andrés Neuman y Rodrigo Fresán. No me importaría charlar un rato con este último, si se tercia. Algunos de sus libros, como Historia argentina, me parecen tronchantes, y él tiene que ser un tipo divertido.
COSICAS VARIAS
Me han hecho una entrevistilla para la web La Biblioteca Imaginaria. Cris Monteoliva ha colgado también una reseña de Malas influencias. Podéis leer ambas aquí. Seguidamente os pego la interviú. Lo que todavía no he podido pegar en ningún sitio es la entrevista que me hicieron en Aragón TV (persigo a Antón Castro para conseguir una copia, seguiré dándole la brasa un poco más). En cuanto la tenga, la colgaré aquí también.
En La Biblioteca Imaginaria sabemos que no hay nada mejor que comenzar la semana conociendo a los escritores cuyos libros reseñamos. Sergio del Molino, autor del volumen de cuentos Malas influencias es el elegido esta vez.
Los relatos de Malas influencias, como os cuento en la reseña que veréis tras las palabras del autor, es un libro lleno de personajes malvados, de historias intensas, de momentos para la reflexión. Entrevistar a su autor tras la lectura de este libro se me hacía necesario. Creo que el porqué lo sabréis tras leer esta entrevista que tan amablemente nos ha concedido:
¿Qué autores han sido una buena o una mala experiencia en tu camino de lector que un día llega a ser escritor?
No sé si hay un camino de lector que se convierte en escritor. No creo que el escritor sea la forma de mariposa y el lector, la crisálida. Leo porque escribo y escribo porque leo, ambas cosas forman parte de mi vocación literaria y una no es consecuencia de la otra. Mis buenas experiencias como lector las han provocado nombres tan dispares como Cortázar, Rulfo, Bioy, Borges, Carver, Chandler, Proust, Mann, Dickens o Mary Shelley. De niño me recuerdo disfrutando mucho de Julio Verne, y de mayor, de la buena literatura estadounidense, desde Steinbeck hasta Nabokov. Si tengo que quedarme con un nombre, ese siempre será Cortázar, y en Cortázar, Rayuela. Las malas experiencias las he olvidado, como a las chicas que me hicieron sufrir.
¿Te consideras tú mismo una mala influencia?
¿Yo, una influencia? ¡Si a mí no me hace caso ni el perro! Me conformo con mantener un cierto control sobre mi propio cuerpo y sobre el mando a distancia de la tele, que a veces tampoco responde a mis órdenes. Más allá de ahí, mi influjo es nulo.
© Colectivo Anguila
Pensando en el primer cuento de este volumen, en “¿Puedo ir al servicio?”, se me ocurre la siguiente pregunta: ¿eres de los que leen un libro y lo interpretan según su conveniencia?
Supongo que te refieres a la decodificación aberrante que el protagonista hace del libro de autoayuda, ¿no? Pues claro, ¿y quién no? La lectura honesta siempre es personal y torticera. La literatura está ahí para que nos sirvamos de ella, para que la moldeemos, no para que nos moldee ella a nosotros. Detesto a los autores que adoctrinan y sermonean, que le dicen al lector cómo debe leer su obra y qué debe pensar de ella. Mi Rayuela probablemente es muy distinta de la tuya, y mi Maga no tendrá nada que ver con la que tú imaginabas mientras la leías. Incorporamos los libros a nuestro mundo, les asignamos un lugar en nuestro universo para apropiarnos de ellos. Umberto Eco llamaba a esto decodificación aberrante, y le echaba la culpa a los receptores, que no sabían interpretar adecuadamente el mensaje. Yo no creo que haya una interpretación más adecuada o menos aberrante que otra. Mira el Quijote: cada generación ha creído ver cosas muy distintas en su trama: un romántico del XIX, un discípulo de Unamuno y un punki de los 80 interpretan a Don Quijote y a Sancho cada uno a su aire, y les atribuyen significados opuestos. Cada uno construye su propio Quijote. Ésa es la grandeza de la literatura: sólo las obras maestras admiten infinitas lecturas. Los libros que se agotan en una sola explicación son romos, no me interesan. En ese sentido, y sin ánimo de salirme del tiesto, que soy muy consciente de mi insignificancia, me ha sorprendido muy gratamente la disparidad de visiones que me están devolviendo los lectores de Malas influencias. No hay unanimidad: lo que unos consideran un cuento genial, otros creen que es bazofia pretenciosa, y viceversa. Hay quien me dice que El doctor Chase, que quizá sea el relato más oscuro y complicado del volumen, le ha llegado al alma, y hay quien me ha dicho que no ha entendido ni jota. Esta disparidad de pareceres me produce mucho gozo.
¿Has visto a Aurora últimamente por ahí?
Hace muchísimo que no. Y espero que nunca lea ese cuento. Me daría una vergüenza enorme.
¿Tienen algo de autobiográfico los relatos “Valle, Arizona” y “Perros de Pavlov”?
¿Qué si me han asesinado en un motel y he sido agredido por un radiador? Claro, absolutamente, ¿a ti no te ha pasado? No, en serio, sí que son autobiográficos, me has pillado. De hecho, son dos guiños para los fieles a mi blog personal (que haberlos, haylos, hay gente para todo). “Valle, Arizona” es un fragmento adaptado del diario que escribí durante un viaje por el oeste de Estados Unidos y “Perros de Pavlov” es un desquite por mi torpeza, que es el rasgo que mejor me define. Los habituales del blog conocen ambas historias y pensé que les haría gracia encontrarlas en el libro. Es un pequeño premio por la grata compañía que me hacen.
¿Qué pasaría si el tío Manolo se encontrara con el doctor Chase?
No lo sé, tendría que ponerme a escribir para averiguarlo. Puede que se enamoraran. O que departieran sobre materialismo dialéctico, fútbol y prostitución, porque no creo que el tío Manolo aceptara someterse a terapia. Aunque no sé, porque el tío Manolo no habla inglés y el doctor Chase no habla español. Necesitarían un intérprete.
¿Te gustan los traidores?
Según y como. Habría que ver qué o a quién traicionan y cuáles son sus razones para traicionarlo. En cualquier caso, tienen una dimensión mucho más humana que los leales inflexibles y acríticos, que están más cerca de los robots y de los ordenadores. No admiro a los fanáticos de ningún tipo.
¿Y las personalidades autodestructivas, como la de Sylvia Plath?
Las personalidades autodestructivas suelen ser, ante todo, destructivas. Primero destruyen a los demás, y cuando no les queda nadie cerca a quien destruir, se atacan a sí mismas. No creo ser muy original si confieso que me he sentido atraído por este tipo de gente, tan al límite, tan dolorosamente vitales, que te fuerzan y te obligan a asomarte a abismos que no creías que existiesen. El vértigo y el morbo están en el núcleo duro de nuestra condición humana, y la fascinación por el riesgo, también. El relato Malas influencias, que narra los últimos días de Sylvia Plath, es una prospección absolutamente personal sobre la incongruente pasión que despiertan en nosotros los que se empeñan en situarse en el margen. Hay algo de frustración burguesa, de envidia de señor acomodado, al ver cómo esas vidas ajadas, que son más desgraciadas y doloridas que las nuestras, se muestran también más auténticas, más reales, sin los ropajes de la convención. Hay una maraña de sentimientos complejos que hacen que admiremos, desde una cómoda butaca, a gente como Sylvia Plath, o como Van Gogh, o como Leopoldo María Panero, o como Marylin Monroe (¿por qué no? Siempre pienso en ella como en una heroína punk). Fuerzan los límites que nosotros nunca cruzamos, o con los que nos limitamos a coquetear, sin dar nunca el gran salto. Y, sin embargo, y quizá también a consecuencia de ello, los rechazamos y los dejamos tirados en la cuneta, les negamos la entrada a nuestras casas, porque sabemos que nos pueden destrozar. Esa dialéctica de atracción-repulsión, que es una constante en el mundo del arte y la literatura, es la que quería explorar en el cuento. Lo escribí para aclarar mis sentimientos confusos sobre el asunto, pero creo que sólo he conseguido embrollarlos más.
¿Te sientes identificado con alguno de tus personajes?
La verdad es que poco. Siento afinidad por Herbert, de Malas influencias. Intuyo que he volcado en él algunos anhelos y muchos miedos de cuando era más joven, cuando era otro yo, pero con el resto creo que no me tomaría ni una caña. Son mala gente. Salvo con Federico Jogenzoler, de El emperador de Buenos Aires, que es un cabrón con pintas divertido, si obvias su parte criminal, claro. Con él sí que me iría de bares: su humor socarrón se parece bastante al mío.
© Colectivo Anguila
¿Qué esperas que encuentren los lectores en este libro?
Creo que ya he contestado en parte a esta pregunta antes. Espero que encuentren en él una forma de perder el tiempo, que no les aproveche nada, que se empapen del espíritu de los electroduendes de desaprender cómo se deshacen las cosas. Y sobre todo espero que, si después de leerlo les parece repugnante y vomitivo, por favor, no me lo hagan saber, que soy un tipo sensible y egomaníaco y encajo fatal las malas críticas. Miéntanme, digan que me aman aunque me detesten en secreto.
¿Tienes ya nuevos proyectos literarios en mente?
Después del verano saldrá Soldados en el jardín de la paz (espero que ese sea el título definitivo, todavía no ha entrado en imprenta) un reportaje-ensayo fruto de una investigación periodística. Es la historia de los colonos alemanes de Camerún, cuya colonia fue conquistada durante la Primera Guerra Mundial. Ellos buscaron refugio en la Guinea Española, y en 1916 acabaron en Zaragoza, donde echaron raíces y fundaron una comunidad alemana poderosa cuya historia llega hasta hoy. El libro cuenta, a ratos en forma seminovelada, su deriva hacia el nazismo, y llega hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Además, acabo de empezar una serie de artículos literarios los domingos en Heraldo de Aragón, titulados La ciudad pixelada, con los que estoy muy contento, con ilustraciones de Álvaro Ortiz, que es un dibujante de cómic genial, con el que me entiendo muy bien. Y este verano, cuando cierre todos los frentes que tengo abiertos, me pondré en serio con una novelita corta cuyo título y trama ya tengo muy madurados.
Muchas gracias a Sergio por tomarse su tiempo a la hora de contestar esta entrevista, por ofrecernos respuestas tan reveladoras y, además, facilitarnos sus fotos.
Como siempre, amigos, os agradezco también a vosotros por estar ahí, tan atentos. Espero que esta entrevista os haya gustado tanto como a mí.
Cristina Monteoliva
DÍAS SIN TREGUA
Bueno, alea iacta est. El manuscrito está ya en manos del editor. Al medirlo al peso, ha dicho: "Joder, qué tocho, cómo os enrolláis los periodistas cuando no os ponen límite de espacio". Seguro que al maquetarlo se queda en nada, no creo que pase de las 300 páginas. Se va a titular como yo quería que se titulase y va a llevar las fotos que yo quería que llevase (espero conseguir permisos para todas). Estupendo. Me dicen que en un par de semanas tendré las pruebas para empezar a corregir. Corren que se las pelan. Yo prefiero centrarme ahora en mi apretadísima agenda, que me agobia un poquillo, la verdad. Os cuento por encima lo que tengo en las próximas semanas:
- 24 de mayo: firma de ejemplares de Malas influencias en la Feria del Libro de Cuarte.
- 25 de mayo: presento en Zaragoza un libro del profesor Antonio Aramayona, junto a su hija Begoña y Miguel Ángel Liso.
- 30-31 de mayo: firma de ejemplares en la caseta de Tropo Editores en la Feria del Libro de Zaragoza.
- 2 de junio: participo en un coloquio que organiza la editorial Huerga y Fierro a las 19.00 en la carpa central de la Feria del Libro de Zaragoza. Creo que modera Ángel Guinda. Tendré que ensayar mi cara de perro de tertuliano.
- 3 de junio: firma de ejemplares en la caseta de la librería Los Portadores de Sueños en la Feria del Libro de Zaragoza. Ese mismo día, en la carpa central, se presenta Destino y trazo, de Ángel Gracia, cuyo prólogo he tenido el honor de escribir. Espero poder pasarme al menos a saludar.
- 5 de junio: firma de ejemplares en la caseta de la Fnac en la Feria del Libro de Zaragoza.
- 6-7 de junio: creo que firmo algún rato en la caseta de Tropo. Además, puede que esté un día en la Feria del Libro de Huesca.
Es probable que la publicación del nuevo libro se adelante y se produzca antes del verano, que esta gente trabaja muy rápido. Si es así, os contaré cositas cuando entre en distribución. En cualquier caso, las presentaciones y la promoción no empezarán hasta septiembre u octubre.
OH, HAPPY DAY
De verdad que pensaba que me iba a pasar el día mano sobre mano, bostezando a intervalos de tres segundos y contando las hormigas que desfilaban por las junturas de las baldosas. Pero no. El Día del Libro fue un día divertido. Incluso muy divertido a ratos, gracias a la compañía que me tocó. Y los editores, esos animales llorones que aúllan a la luna porque la gente no lee, hicieron caja, lo cual me alegra, especialmente por Mario y por Óscar, por la parte que me toca. Firmé muchísimo más de lo que esperaba firmar, que era nada, y me llevé más de una grata sorpresa. En resumen, que fue un día espléndido, de verdad, me reí mucho.
Como no esperaba firmar tanto, no me había preparado una dedicatoria estándar, que hubiera sido lo suyo, así que acabé con las neuronas fundidas inventándome frases pretendidamente emotivas. Espero no haberme pasado con nadie. Por cierto, desvelo una humorada privada: el boli con el que firmé ayer es de propaganda de una funeraria que me regalaron al hacer un reportaje sobre muertos. He decidido que va a ser el boli oficial de las firmas en las ferias y actos por venir. Creo que hasta huele un poco a formol.
No tengo fotos, pero espero que Mario me pase alguna de las que va a colgar en el Facebook de la editorial.
Paso al (por razones de frágil memoria) incompleto capítulo de agradecimientos.
En primer lugar, gracias a mi tocayo Sergio Navarro, declarado fan de este blog, que se pasó por allí a última hora a "rellenarme la petaca". Me dejó sin palabras y profundamente emocionado y sorprendido cuando me regaló una botella de ginebra Tanqueray. Por supuesto que nos tomaremos más reposadamente algo en un bar y charlaremos largo y tendido.
Nacho Escuín, el poeta y editor indie por excelencia de esta tierra -con permiso de mis queridos troperos- me regaló un lote de libros de Eclipsados. "Para que los disfrutes tú, no te los doy para que los reseñes en ningún sitio", me dijo, para eliminar sospechas que no existían de tráfico de influencias. Gracias mil. Nacho queda emplazado también, si quiere, a una cervecita en otro rato.
Con mi compi de firmas, Carlos Castán, hablé poco, la verdad, pero fue un verdadero honor compartir stand y algún que otro vaso de vino del Somontano con un autor de su talla.
Me dio muchísima rabia no poder firmarle un ejemplar a Antonio Aramayona, profesor de mis tiempos púberes y acerado articulista de El Periódico de Aragón. Llegó demasiado pronto (o yo llegué demasiado tarde), pero que dé por seguro que ese ejemplar va a estar dedicado como él merece.
Después de años sin vernos, me emocionó mucho que mi vieja amiga Silvia se acercara a la firma de ejemplares, y que además lo hiciera empujando el carrito de su hija Claudia. Dios, cómo pasa el tiempo, ¿no? Qué cambio de perspectiva tan salvaje, de los días de vino y rosas a los días de biberón y chupete.
Por supuesto, también se pasó por ahí mi madre, que no hay más que una, a comprar ejemplares para regalar a la familia venezolana. Mi tía de Venezuela anda de visita por las Españas y también pude saludarla al fin.
Eva Puyó e Ismael Grasa se llevaron un librillo también, y Santiago Gascón rememoró una anécdota de cuando yo era becario y debí de escribir mal su nombre en algún reportaje. Volví a escribirlo mal a propósito en la dedicatoria.
Pero, sobre todo, me reí mucho con Óscar, Mario y María. Como jóvenes perros viejos que son, se conocen al público de estos saraos, y distinguen a un lector de un simple curioso por la forma en la que manosea los libros. Me dieron unas clases de psicología librera de andar por casa. "Este va a llevarse uno", me susurraban cuando veían a un propio leer la solapa del libro. "Esa, ni de coña, lo sobará y lo dejará otra vez", decían con otra paseante. Yo no notaba diferencia entre la actitud de ambos, pero lo cierto es que se cumplía la profecía, y el tipo compraba y la otra, no. Tienen un sexto sentido del que carezco. Sé que no sería un buen vendedor, pero tampoco aspiro a ello.
Me he olvidado de muchos amigos que se pasaron, y de algunos lectores de este blog que se acercaron a saludar. Sabréis perdonarme. Y sabréis perdonarme este largo e insulso capítulo de agradecimientos, pero me siento obligado a consignarlos. Mañana reencauzo el blog a su tono habitual.
MALAS INFLUENCIAS WORLD TOUR 09
Después de las premiéres en Madrid y Zaragoza, mis editores me han dicho que coja el petate y me vaya a hacer bolos por los pueblos, y me han organizado unos cuantos (y yo agradecido, no penséis que me quejo, sino todo lo contrario). Ahora sé lo que sienten los juanetes de Concha Velasco y lo dura que es la vida de un cómico. Así que, a falta de más confirmaciones que iré anunciando en el blog promocional, estas son las siguientes fechas de mi triunfal gira por la Unión Soviética Aragonesa:
- 21 de abril. Gallur (Zaragoza). Presentación y firma de ejemplares en la Biblioteca Municipal. A las 18.00.
- 23 de abril, Día del Libro. Firma de libros en la mesa de Tropo Editores en el paseo de la Independencia de Zaragoza. No sé todavía el horario, pero creo que voy a tener de compañera a la estupenda cuentista andaluza Lara Moreno, autora de Cuatro veces fuego. Con esa competencia seguro que no firmo ni un clavel, pero pasaré un día entretenido.
- 24 de mayo. Cuarte de Huerva (Zaragoza). Firma de ejemplares en la Feria del Libro.
También voy a estar firmando en la Feria del Libro de Zaragoza (en el stand de Tropo) y seguramente en la de Huesca también (no sé en qué stand). Ya diré fechas y horas para que nadie se quede sin escupirme y/o insultarme cuanto guste.
He dicho que me siento como Concha Velasco, pero en verdad me siento, y a mucha honra, como Paca de Carmona. ¿No os acordáis de este diálogo? Es un monumento televisivo español:
Lauren Castigo: Tú tienes mucho arte, Paca, tú no estás acabada, tú estás empezando.
Paca: Dime, Lauren.
L: ¡Que tú haces una gira por Soria y te forras! ¡Te lo digo yo, te forras, hija de la gran puta!
Vale, lo entiendo. Es mejor verlo que leerlo. Aquí os lo dejo:
CÓCTELES SOCIALISTAS

Lo pasamos bien el viernes en la presentación de Malas influencias en Madrid ¿no? Buena gente, una librería estupenda y única en España (me habría fundido un sueldo comprando libros que sólo veía de refilón, pero que sonaban apetitosos solo por su lomo) y una noche primaveral. Nuestros anfitriones de Tres Rosas Amarillas se portaron estupendamente, no dejando que ninguna copa estuviera vacía de vino, sacando muchas cosas para picar y permitiendo la presencia de Santana, una perra de la que soy tío y que fue la que más comió de la fiesta.
Me permití aleccionar un poco a Óscar Sipán con su discurso de presentación: "No sé si al acto va a acudir una persona algo más que aludida en un cuento. Si la veo, te hago una seña para que no hables de él, porque no sé cuál va a ser su reacción y prefiero que lo descubra ella en la lectura".
Ya la había jodido. Le obligué a rehacer sus notas. Al final, no le hice seña ninguna, pero ante la duda, prefirió obviar ese cuento.
Óscar sí que habló mucho de lo directo que soy en mi escritura y de lo desatadamente autobiográfico que es este libro en algunas de sus piezas. Citando a un personaje mío, dijo que odio el eufemismo y el resto de maquillajes.
Yo, para llevar la contraria, que para eso era el autor, dije que no lo sentía así, que soy de natural pudoroso, que creo que tiendo a ocultar mucho más de lo que descubro y que me gustaría ser mucho más directo, que todavía doy demasiadas vueltas para llegar a los sitios. Sin ir más lejos, para llegar a la librería habíamos dado unas cuantas vueltas por las callejas de Malasaña. La línea recta no es lo mío.
Me emocionó mucho ver a tanta gente querida entre la limitada -espacio obliga- concurrencia. Me hubiera gustado dedicar un poco más de tiempo a charlar con cada uno de ellos, especialmente cuando empezó a correr el Cariñena y las mejillas se me enrojecieron por algo más que el rubor. No cito nombres por miedo a dejarme a alguien, que mi memoria es de piscifactoría. Me limitaré a los que salen en esta estampa de arriba (no pude hacer muchas más fotos porque se me acabaron las pilas, soy así de previsor).
En la foto estoy con Ivo y con Chela (y al fondo, a la derecha, asoma el perfil de Sipán dándole al morapio con elegancia y fruición). Ivo acababa de llegar de Alicante y apareció por las justas en la librería, y Chela brilló entre la concurrencia con su racial belleza malagueña. ¿Se me ve orgulloso de tenerlos como amigos? Llevamos detrás muchas noches y muchas alegrías y disgustos. Son de esas amistades que ni el tiempo ni la distancia alcanzan a cuartear nunca. Siempre están más allá de las contingencias.
A Ivo, que es un diseñador e ilustrador fuera de serie, le escribí la dedicatoria más soez de todas las que llevo firmadas, y me imagino que si alguna vez llego a ser algo en la literatura, cuando me muera se cotizará alto en las librerías de viejo: "Para Ivo, se me va la olla, cómeme la polla". Todo sensibilidad. A él le encantó, pues es una referencia a una noche insoportablemente etílica que compartimos no muy lejos de esa librería hace unos años. Con Chela fui más delicado y me curré algo con cierta altura estética. Hay que adaptarse a los gustos y necesidades del cliente.
A Santana no le firmé ningún libro. Ya era bastante feliz zampándose los trozos de tortilla que quedaban por los platos y haciendo monerías a los dueños de Tres Rosas Amarillas. A Santana la encontramos Chela, Dani y yo una madrugada de 2002 en la plaza de Santa Ana de Madrid. Era un cachorro pequeño, perdido y asustado. Temblaba de puro miedo. ¿De dónde había salido? ¿Se había escapado? ¿La habían abandonado? Yo no me la podía quedar, me tenía que ir a Zaragoza a trabajar, pero presioné para que Chela y Dani la adoptaran. Creo que es una de las mejores decisiones que han tomado nunca. Fue bautizada como Santana, en honor a la plaza donde fue rescatada, y muy pronto se convirtió en una perra grande, nerviosa, juguetona y muy cariñosa. A mí me ve poco, pero siento que me reconoce, que sabe quién soy y qué hice aquella madrugada en la plaza de Santa Ana. Lo noto en la forma en la que se acurruca contra mí y en la que reclama mi atención. Se merecía estar en la presentación del libro, aunque me robara el protagonismo, como de hecho hizo.
Cuando se acabó el vino, nos despedimos de nuestros maravillosos anfitriones libreros -después de dejarles el local hecho unos zorros- y nos trasladamos al vecino café Manuela, donde nos pasamos a la droga dura. En el Manuela, uno de los mejores antros de Madrid, hacen unos cócteles estupendos y no excesivamente caros. Yo, eufórico, me pedí un dry martini, a lo grande. Mario de los Santos, mi editor -junto a Óscar Sipán-, con un talante algo menos masculino, pese a su presencia gigante y viril, se tiró al daikiri (bueno, es un cóctel aceptable para un macho que se respeta, pero si se llega a pedir un mojito...) y descubrí que es tan entusiasta de los cócteles como yo.
-Yo tengo coctelera en casa -le dije.
-Toma, ¡y yo! -respondió-. Y medio litro de angostura que compré y no hay forma de acabar con él, porque sólo hay que echar unas gotitas cada vez.
Ahí estábamos, dos chavales de barrio educados en tradiciones izquierdistas y comunistas, hablando de nuestra mutua pasión por la coctelería decadente. Nos emplazamos a una sesión de cócteles. Para hablar de política y luchas sociales con vasos de diseño y líquidos de colores en la mano.
Eso fue el principio de la noche. Te cuento cómo empezó, pero no como siguió. Eso es parte de la crónica secreta. Sólo te diré que incluyó una recena con vino en la terraza de un ático con vistas a Callao y que, como cualquier velada memorable digna de serlo, la rematé durmiendo junto a una dama algo suelta y mimosa. Una dama que se pegaba a mí y me abría sus piernas para que le rascase los bajos y que me lamió la cara y otras partes del cuerpo.
Sí, la dama que no me dejó dormir era Santana. ¿Quién iba a ser si no?
ACTUALIZACIÓN DEL DOMINGO POR LA NOCHE:
He intentado colgar la foto, pero me da error, así que os remito a lo que ha escrito Ángel en su blog Fotos que importan, donde ha colgado una composición titulada Ensalada de color, que resume su estado de ánimo, eufórico, tras la presentación del viernes en Madrid. Este es el texto de Ángel:
El momento era especial, presentaba su primer libro de relatos cortos “Malas influencias”. Tras la presentación un abrazo, risas e intercambio de anécdotas entre todos los amigos que nos habíamos reunido. Terminamos en Manuela, en pleno corazón del barrio de Malasaña, tomando unas copas para celebrar el libro, el reencuentro, los proyectos vividos, los futuros... Creo que eso es la amistad, como una gran explosión multicolor de todo lo que se comparte, de las rarezas, las manías, los pareceres comunes y los que no lo son tanto. Como la fotografía que subo al post hoy, una “ensalada de color y formas”, una “explosión de amistad”.
Y justo ahora leo un mail de M. desde Alemania contándome lo emocionada que está tras recibir el ejemplar que le he mandado. Si al final me vais a hacer ponerme tierno y todo, con lo duro y arisco que me esfuerzo en ser...
NOS VEMOS EN MALASAÑA
Os recuerdo, por si queréis pasaros, que este viernes 3 de abril, a las 20.00, presento mi libro Malas influencias en la librería Tres Rosas Amarillas de Madrid (c/ San Vicente Ferrer, 34. Metro Tribunal, líneas 1 y 10). Será un acto informal, de charleta con los amigos con un vinito. Ya os contaré si vino alguien.
PRESENTACIÓN DE MALAS INFLUENCIAS EN MADRID
Amigos del Madrid de mis entretelas: por fin tenemos fecha para la puesta de largo del libro en la capi.
Será el viernes 3 de abril a las 20.00 en la librería (en el templo del cuento español, más bien) Tres Rosas Amarillas (c/ San Vicente Ferrer, 34. Metro Tribunal, líneas 1 y 10).
Sincronizad vuestras agendas y no me falléis. Espero que sirva como excusa para el reencuentro con los amigos (para eso se montan estos saraos, aunque la editorial diga que son para vender libros). Brindaremos con un vinito del Somontano y luego, quien quiera, que se venga a seguir la juerga a ese antro maravilloso llamado Manuela, en la misma calle.
Por cierto, José Giménez Corbatón escribió en el Artes & Letras una reseña que me ha puesto la cara roja. La he colgado en el blog promocional y podéis leerla pinchando aquí.
COMPRA ONLINE
Aunque las grandes cadenas de librerías todavía se hacen las remolonas, ya empieza a haber tiendas que sirven Malas influencias online. En el blog promocional he colgado el enlace directo para adquirirlo a través de la librería Cálamo. Te lo mandan por correo a cualquier rincón de España. Hay que registrarse para comprar, pero es un trámite que piden casi todos. Conforme me vaya enterando de más librerías y cadenas, lo iré colgando, para que haya variedad.
Por supuesto, si eres librero, estás leyendo esto y tienes el libro disponible en tu catálogo online, mándame un mail con el enlace para que pueda incluirte en la nómina.
ENTREVISTA EN LA CADENA SER
He colgado la entrevista que me hizo Miguel Mena el 22 de febrero en formato podcast en el blog promocional de Malas influencias. Puedes escucharla pinchando aquí.
UNA LECTURA DE MALAS INFLUENCIAS
Alberto de Frutos, redactor-jefe de la revista Historia de Iberia Vieja, antiguo compi de andanzas matritenses y, por encima de todo, lector fino, esmerado y puntillosísimo, me ha enviado su pormenorizada valoración de Malas influencias. Le he pedido permiso para colgarla aquí, porque creo que puede ayudar mucho a orientarse a lectores indecisos, ya que repasa los relatos uno por uno. Es una crítica técnica y serena, de la que me fío.
Antes de cederle la palabra a Alberto, he de aclarar que la persona de lógica ilógica de la que habla cuando comenta el cuento titulado Calle Velarde es una antigua amiga nuestra. He creado un trasunto de ella para ese relato. Alberto la conoció tan bien como yo, y me alegra que reconozca su voz en el texto. Eso es que no lo he hecho del todo mal. Ahí va:
Es un libro para recomendar, y estoy convencido de que hay en él historias que durarán, aunque eso sea lo menos.
Me ha parecido atrevido y chispeante. Sostienes los cuentos con una pirotecnia invisible y gustosa, que se despliega sobre todo en el relato final, el más juguetón y adolescente. Los diálogos son creíbles, las situaciones posibles o, en algunos casos, reales, y el estilo terso y contenido.
Me gustan los anzuelos con que atrapas al lector y los finales sin urgencia, el cosmopolitismo de los escenarios, y que la vida sea como un juego.
También la alternancia entre relatos cortos y largos, que haya niños y abuelos, hombres malos y solos, y mujeres desesperadas (por distintas razones).
Con cierta premura, te comento lo siguiente de cada cuento:
1. ¿Puedo ir al servicio? Es un buen relato para abrir. Me ha interesado mucho la cantidad de preguntas que hay, que definen la perversión del protagonista, el hecho de que el mal sea algo tan próximo y emplee un disfraz tan respetable, y, cómo no, las referencias al “libro”.
2. Aurora. Una narración escueta, a la que no le falta ni le sobra nada, sobre el paso del tiempo (un tema sobre el que abundas en otras historias), y lo que sigue quedando de nosotros cuando ni siquiera el espejo nos llama ya por nuestro nombre.
3. Las putas feas. Buen cuento, un ejercicio de estilo brillante por la edad del narrador, con un final sorprendente, a lo “Leviátán” de Auster.
4. Malas influencias. El más cinematográfico de los relatos, en el sentido de que… ¿a qué están esperando para adaptarlo? Stephen Daldry haría virguerías con esa relación, ya que el Billy Wilder de “Sunset Boulevard” y “Fedora” ya no está por la labor. El mejor relato del libro. Una idea magnífica y unos personajes inolvidables, sobre los que puedes volver cuando quieras, y seguir contando más cosas. Funciona todo, incluso la amplia digresión literaria que te permites al principio acerca de las diferencias entre las corazas anglosajonas y el pecho al descubierto mediterráneo.
5. Valle, Arizona. Como “Perros de Pavlov”, una broma íntima. Los seguidores de tu blog disfrutamos mucho con tu “dietario voluble” por tierras americanas, y es agradable volver sobre tus pasos y disfrutar con la fuerza de esas carreteras desoladas y esos bares que frecuentaste.
6. Calle Velarde. Por razones sentimentales, me ha gustado mucho. El otro día, la leí en la “Revista de la Unión de Actores” y, a menudo, me topo con su fantasía en “Leer”. Espero que su lógica ilógica no haya cambiado. Quizá prefiera no saberlo, por si acaso. Hay que ser un escritor enorme para atreverse a plasmar esa dulce y devastadora explosión.
7. Huellas digitales. Un relato simpático, que demuestra la variedad de tu registro. Tienes un personaje y un lugar, y les sacas todo su provecho.
8. Ideales. Impactante el párrafo: “Pero yo conozco el secreto de su cicatriz. Yo sé por qué no quería hablar de ella…”. Es un buen relato sobre la Guerra Civil. Una historia entre muchas, llevada con respeto, y escrita con la precisión acostumbrada.
9. El doctor Chase. Uno de los relatos más complejos por su protagonismo coral y por la variedad de temas que toca. Quizá por ello yo le habría dado más páginas, aunque manteniendo las impetuosas revelaciones finales: “¿Sabía Raquel que…?”; y la riqueza de ese personaje exhausto, que cometió el error de confiar en “la bondad de los desconocidos”.
10. Perros de Pavlov. Un apunte del natural gracioso. El más “bloguiano” de los relatos. Ten cuidado, Sergio.
11. El emperador de Buenos Aires. Interesante historia y muy sorprendente (pardiez). Nunca la eutanasia fue más compasiva. Aquí, fíjate, le habría dado menos cancha a la conversación inicial entre el exiliado y la criada, y quizá más a describir al juez y el cambio que se opera en él, por ejemplo. En todo caso, muy bueno, con piruetas amables y un aire de madura bisoñez.
Un breve apunte de orden burocrático: sois muchos los que me decís que habéis ido a preguntar por el libro y no os dan razón de él en algunas cadenas de librerías. Bien, la distribución acaba de empezar, y los ejemplares se van colocando poco a poco. Al parecer, en el Ministerio de Cultura llevan un atasco enorme para terminar el trámite del ISBN, fundamental para que encuentren el libro las pequeñas tiendas en las bases de datos. Un poco de paciencia, que todo se irá normalizando en las próximas semanas, cuando empiecen a aparecer las reseñas en los medios de comunicación y los libreros hagan sus pedidos. Está ya disponible en la Fnac. Si no lo tienen en la sucursal de esa cadena de vuestra ciudad, pedidlo, que os lo servirán. En Zaragoza, que es donde yo controlo el asunto, el libro se vende ahora mismo en la Fnac (está bien a la vista en la mesa de novedades), en Librería París, Cálamo, Portadores de Sueños y Antígona. Todos esos establecimientos lo tienen en sus estantes, no tenéis más que ir y cogerlo (y pasar por caja, claro, que os veo venir). Gracias por el interés, pero tranquilidad, que el libro irá llegando a todas partes a su debido tiempo. En cuanto se pueda comprar online, avisaré.
La presentación en Madrid será en abril, y el Día del Libro estaré en las casetas del paseo de la Independencia de Zaragoza para firmar ejemplares, charlar con quien pase por allí o ser vituperado por lectores decepcionados.
HANG OVER

Ya está, el niño ha echado a andar. Ya lo hemos presentado en el parnasillo local y ya viaja de estante en estante. Lo del jueves en la Fnac de Zaragoza fue mucho más bonito y emotivo de lo esperado, pese a la lúgubre apariencia de esta foto. Aquí estamos, de izquierda a derecha, Santiago Paniagua, un servidor y Óscar Sipán, el editor culpable del invento. El Fórum se llenó y unos cuantos tuvieron que aguantar nuestras plomizas intervenciones de pie. Como los focos me daban en la cara, sólo veía que había un montón de gente, pero apenas distinguí tres o cuatro caras. Luego me dijeron que asistieron amigos y conocidos a los que no pude abrazar y me hubiera gustado, pero en cuanto acabé mi discursito me tuvieron un buen rato firmando ejemplares y no pude charlar con casi nadie. Daros por saludados y considerad este post una forma de humilde agradecimiento por acompañarme en este día.
Gracias sobre todo a Santiago Paniagua por una apostilla a su presentación. Después de decir muchas tontadas sobre mis facetas periodística y juntaletrística, añadió: "Y, además, es mi amigo". De todas las atribuciones que me hicieron en las glosas y perfiles, la condición de amigo de Santi es, sin duda, la que más me enorgullece. Se lo digo aquí, por escrito y a la chita callando, porque los dos somos tíos chapados a la antigua, que prefieren expresar su afecto palmoteándose el lomo y mentándose a la madre.
Gracias también a Óscar Sipán, que se curró un speech en el que demostró que no sólo había leído el libro, sino que lo había diseccionado hasta la última subordinada. Le agradezco su lectura esmerada y puntillosa, pero lo que nunca podré agradecerle con palabras es que me haya incluido en la nómina de su crecientemente exquisita editorial, ennobleciendo mi plebeyo nombre.
Fue fantástico compartir ese pequeño momento ritual con tanta gente querida. Un buen porcentaje de las personas a las que más quiero en este mundo estaban reunidas en la sala aquella tarde, y me encantó maquearme con una americana ad hoc y charlar un ratito con ellas sobre el libro.
Pero lo mejor, como siempre, no se puede contar. Ya sabéis: brindis, cena y cachondeo con la panda de siempre. Al día siguiente, resaca equina, pero mereció la pena.
Han escrito una cosita al respecto en el Heraldo. Lo puedes leer pinchando aquí o yendo al blog de Malas influencias, que enseguida va a ir engordando con material diverso.
PS: no me olvido de Ángel Gracia, director de comunicación de la Fnac, que organizó el sarao a las mil maravillas. Me ha dicho que las ventas de la presentación han ido muy bien, y la verdad es que a mí casi me dio calambre de firmar libros. Ojalá haya muchos días así. Como siempre, un placer, Ángel.
LAS DIEZ PREGUNTAS
He de confesar una cosa: he escrito el libro sólo para que me propongan cuestionarios de esos de las revistas donde digo lo que más valoro de mí y lo que me gusta de los demás. Antón Castro me ha hecho uno en el suplemento Artes y Letras hoy. Además, ha escrito esta amable entrada en su blog. Un lujazo. Os cuelgo el cuestionario:
¿Su rasgo principal?
La somnolencia matutina.
¿Qué aprecia en sus amigos?
Que me inviten a muchas (y caras) copas.
¿Un país para vivir?
La Pompeya romana, como patricio adinerado.
¿Lo que más detesta?
A la gente que sigue la dieta Special K.
¿Sus narradores?
Sobre todo argentinos: Cortázar, Filloy, Arlt, Borges, Bioy...
¿Tres libros?
’Rayuela’, ’Los emigrados’ y ’Sobre héroes y tumbas’.
¿Sus héroes de ficción?
La Maga (’Rayuela’) y Griffin Dune (’Jo, qué noche’).
¿Sus artistas?
Me gustan las fotos de Lotte Jacobi y la pintura de Pollock.
¿Sus compositores?
Me tira más el rock clásico, guitarrero y peleón.
¿Su pasión secreta?
Responder a cuestionarios de suplementos como éste.
CHEWICA CONVOCA AL SARAO DE ESTA TARDE

La gran Chewica convoca a los lectores de su blog a que vengan esta tarde a la presentación de Malas influencias en la Fnac. Ha escrito una cosa tan maja y tan anonadadoramente cariñosa, que tengo que colgarla aquí. La voy a contratar de jefa de prensa:
Esta tarde repito en la fnac. El autor de mi blog favorito, va a publicar su primer libro. Y ahí estaré cual groupie, a las 7:30 esperando con el libro entre mis manos, para que me eche una firma como si fuera una carpeta forrada con fotos de l Pitt y la Jolie.
El señor del Molino es un tío comprometido, aunque a veces vendería su alma (y la de sus más allegados) por una jarra de cerveza. He oído que fuma puros y bebe coñac en los clubs de fumadores ingleses, aunque creo que sus cigarros favoritos son de marca Apple y los comparte con su colega Marv en los clubs de striptease de Sin city. Dicen que Sergio del Molino es periodista, y que escribe en el Heraldo de Aragón, aunque he oído varios rumores sobre que en realidad tiene su residencia habitual en un suburbio de París y ejerce de detective privado mientras su vida se consume en un mar de whisky y bourbon. Y que para sacarse un sobresueldo los fines de semana trabaja en una empresa de paquetería llamada Planet express. Que adora leer a Cortazar mientras escucha a las Vulpess a todo trapo. Que le ofrecieron ser integrante del grupo Leño, pero que tuvo que renunciar porque tuvo que sustituir a El predicador acompañando asesinos al infierno cuando este se ganó unas pequeñas vacaciones. Que adora las calles de Nueva York, pero si se le quiere encontrar cuando se pierde, hay que buscarle en el sitio más recóndito de la tierra ¿Nueva Zelanda? No, Albacete. Son muy nombradas sus cineforums sobre la Nouvelle vague, que se hacen cada jueves para un grupo selecto de invitados y, cuenta la leyenda, que solo se han cancelado dos veces desde que empezaron: la primera cuando del Molino viajó al Belgrado Arena para asistir al festival de Eurovisión y el día en el que se emitió por televisión por primera vez el episodio de Star Wars de Padre de familia.
Todo eso dicen que es Sergio del Molino. ¿Cómo no voy a estar nerviosa al ir a conocerle en persona esta tarde? Rumores aparte, lo que es cierto es que SdM ha publicado un libro titulado Malas influencias, que se presenta esta tarde, y que tiene una pinta buenísima. Yo no me lo perdería.
LAST CALL FOR ZARAGOZA

Llegó el día, amiguitos. Hoy jueves, a las 19.30, en el Fórum de la Fnac de Plaza de España de Zaragoza, presentación de Malas influencias.
Se ruega asistir arreglado, pero informal. No habrá aparcacoches ni bellas azafatas sirviendo copas. Para colmo, los tres tíos que nos vamos a sentar en el escenario somos feúchos tirando a desgarranglaos, y es probable que para esa hora de la tarde acusemos cierto grado de etilismo que nos haga imprevisibles, soeces y de verbo incoherente. O no. A lo mejor tenemos el mal gusto de acudir sobrios al evento. He preparado un discurso muy breve, unos 600 folios a un espacio, así que no os dará tiempo de aburriros. Se ruega a las señoras que no lleven pamelas demasiado ostentosas en aras de una buena visibilidad del barbado autor y que los caballeros guarden sus estuchitos de rapé hasta que termine la ceremonia.
Nos vemos esta tarde, amiguetes.
PS: por supuesto que iremos sobrios, porque todo este sarao no es más que una excusa para irnos luego de borrachera por los antros de la Inmortal Ciudad.
MALAS INFLUENCIAS: ESTE DOMINGO EN LA SER

Para vuestras resacas: este domingo 22, después del boletín informativo de las 13.00, Miguel Mena me entrevista en el programa A vivir Aragón -desconexión autonómica de A vivir-, para todas las emisoras de la Cadena Ser en Aragón (en Zaragoza, 93.5 FM). Si salís el sábado, ya sabéis, un Alkaseltzer, un café negro y a despejar la resaca con mis tonteridas habladas.
MALAS INFLUENCIAS, AL FIN

Estos días voy a dar un poco la brasa con el librito, pero estoy de promoción, qué se le va hacer.
Veamos, noticias frescas: Malas influencias ya está distribuyéndose, así que a lo largo de esta semana y la siguiente irá colonizando las librerías de España. Es probable que a partir del jueves pueda comprarse ya en grandes superficies, anunciaré cuándo estará disponible online. Hemos creado un blog en Wordpress donde se irá informando de la promoción y se colgarán las reseñas, entrevistas y hazañas sexuales del autor. Desde esa dirección se podrá comprar en línea. Podéis leerlo pinchando aquí, y también está en los enlaces de la barra de la derecha, junto al de mi editorial, Tropo Editores.
Recuerdo que la presentación en Zaragoza será el jueves 26 de febrero, a las 19.30 en la Fnac. Habrá vino y espero no olvidarme el boli, porque los que compréis ese día os llevaréis, si así lo queréis, la primera página emborronada con mi horrible caligrafía y una obscenidad a modo de dedicatoria.
Os cuelgo aquí la nota de prensa que han elaborado Óscar y Mario en la editorial y que ya rula por las secciones de cultura de los medios de comunicación patrios:
Tropo Editores presenta el lanzamiento del libro: Malas Influencias de Sergio del Molino Tamaño: 22x14 cm Páginas: 158 páginas ISBN: 978-84-96911-11-6 Próximamente en su librería Un psiquiatra cirrótico que no cree en las pastillas, la hermana de un terrorista esquizofrénico, la poeta Sylvia Plath planificando su propia muerte, la extraña cicatriz en la espalda de un anciano que luchó en la guerra, una vieja gloria de las letras encerrada en un piso con una pierna gangrenada, un desahuciado que se niega a salir de la cama, una diva aficionada a la masturbación, un ejecutivo incapaz de controlar la ira y un tal Federico Jogenzoler empeñado en cumplir la promesa de asesinato que le hizo hace treinta años a su amigo Gregorio. “Por mi buen hacer de chico bien criado, nadie llegó a tiempo aquella mañana. Cuando la chica australiana leyó la nota «Llamen al doctor», lo único que pudo hacer el médico fue firmar el certificado de defunción. Así fue como supe que yo ayudé a suicidarse a Sylvia Plath.”
Son algunos de los protagonistas de Malas influencias, un libro donde Sergio del Molino presenta unos finales de raza que aspiran a morir matando o a matar muriendo; seres inadaptados que se arrancan de la piel las palabras que forjan sus historias.
Un libro de intimidades y frustraciones en el que aletean sombras muy diluidas del realismo sucio americano.
Ya hay cerradas algunas entrevistas, que anunciaré con antelación y, si me dejan, colgaré en el blog del libro. Me vais a sufrir en prensa, radio, televisión y en persona. Vais a acabar tan hartos de mí, que no os va a quedar más remedio que comprar y leer el libro, aunque sólo sea para descansar del tormento de escucharme y verme por ahí.
Más noticias: empiezo una sección de libros en Heraldo. Una vez por semana, recomendaré brevemente unas cuantas novedades para todos los gustos. Y próximamente empezaré también a escribir un blog literario en heraldo.es. Se titulará De reojo, y espero que arranque dentro de muy poquito: habrá reseñas, comentarios, crónicas y adelantos editoriales.
Y una última novedad más que no me está permitido detallar todavía: casi con toda seguridad voy a impartir unos talleres de escritura. En cuanto pueda, os diré fechas, horarios y dónde se puede solicitar la matrícula, por si a alguno le interesa.
En fin, que estoy a tope, voy a necesitar drogarme para aguantar el ritmo. Menos mal que desayuno frosties.






